El sargazo es un grito de la naturaleza, recordando que las acciones del ser humano tienen consecuencia en los océanos. Su presencia en aguas dominicanas evidencia la necesidad de tomar medidas para hacer frente a la crisis climática.
Así lo afirmó el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez. “Combatir el sargazo es un esfuerzo concertado y ambicioso que busca lograr una cooperación solidaria mediante el intercambio de conocimientos y una coordinación efectiva para trazar el sendero de una gestión que busca el aprovechamiento de estas algas marinas”, explicó.
El funcionario dijo que la proliferación masiva de las algas en el ecosistema marino, desde Tulum, México, hasta las playas dominicanas, es una problemática que hay que poner atención.
La descomposición del sargazo causa daños en la salud humana, pone en riesgo la seguridad energética, causa pérdidas económicas para las naciones que dependen de la industria de viajes y turismo.
“La llegada de sargazo en las costas está en aumento y ante esta catástrofe ambiental el país propuso declarar como una emergencia la presencia del sargazo que afecta toda la región del Caribe”, explicó Álvarez durante su ponencia en la conferencia regional sobre el sargazo celebrada en el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex).
Si bien el canciller reconoció que aún los gobiernos y el sector privado desconocen las causas del incremento de las algas marinas durante los últimos años, la problemática “es difícil de ignorar” para los países del Caribe que dependen de recursos costeros para su desarrollo sostenible e integral.
“El florecimiento masivo del sargazo es una crisis de carácter regional y constituye una amenaza para la recuperación y desarrollo de nuestros países, por eso los esfuerzos no deben ser aislados, sino una solución cooperativa y colectiva de la región”, aseguró.













