Si bien las personas migran por diferentes problemáticas, como asilo político u oportunidades universitarias, la movilización representa una oportunidad para que las naciones reciban mayores volúmenes de remesas.
La idea queda evidenciada en los US$142,325 millones de remesas que recibieron América Latina y el Caribe en 2022, o sea, US$15,072 millones más que el 2021, registra el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estos flujos de divisas presentan un crecimiento sostenible durante la última década, al pasar de US$17,956 millones en 2000 a US$101,233 millones en 2020.
República Dominicana no queda exento del panorama regional, ya que estima más de 2,835,593 connacionales ausentes, acción que posiciona a Quisqueya entre los tres primeros países que más recibieron remesas en el año pasado.
Los datos establecen que sólo fue superado por México (US$58,497 millones) y Guatemala (US$18,040 millones). En tanto, Colombia reportó un recibo de US$9,429 millones, Honduras, US$8,686 millones, El Salvador US$7,742 millones y Ecuador US$4,961 millones.
Según los datos del BID, Brasil reportó US$4,711 millones, por encima de Haití con US$3,951 millones y Perú, US$3,951 millones. En tanto, la nación jamaiquina registró US$3,440 millones, US$215 millones menos que los nicaragüenses con US$3,225 millones y US$2,004 millones más que los US$1,436 millones que recibieron los bolivianos.













