Las remesas les restan presión a los bolsillos de los hogares con bajos ingresos. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), producto de esto, más 2.2 millones de personas salieron de la pobreza en 2019 en América Latina.
Para el territorio dominicano representan más del 30% de los ingresos en los hogares receptores y pueden alcanzar hasta el 80% del ingreso en caso de los más necesitados. Esto equivale a un 9% del producto interno bruto (PIB) del país, en 2022.
De acuerdo con el Banco Central, al cierre del año anterior las remesas totalizaron US$9,856.5 millones, promediando sobre los US$820.0 millones mensuales.
Las remesas constituyen una de las mayores fuentes de ingresos en los hogares más pobres de Centroamérica. Las estadísticas destacan que el 90% de lo que reciben las familias de bajos recursos en los países de Centroamérica, son remesas.
Al tratarse de familias de escasos recursos las que más se benefician de las remesas, se destaca el hecho de invierten ese dinero en productos y servicios básicos. Los levantamientos entre receptores de remesas dan cuenta de que muchas familias destina hasta el 88% del ingreso en alimentos, en otros casos se va 45% gastos de salud, 38% servicios básicos, 9% educación, y un 6% en vestido y calzado.













