Un total de 70 entidades financieras de la Unión Europea y Noruega conocerán este viernes los resultados de los test de estrés con las condiciones más adversas a las que se han sometido hasta ahora, en un ejercicio que quiere tener un conocimiento más preciso de su capacidad de resistencia.
La Autoridad Bancaria Europea (EBA) publicará a las 16:00 GMT, al cierre de las bolsas, los resultados sobre cuál sería el impacto de ese escenario adverso para sus principales parámetros financieros y, en particular, para los niveles de solvencia.
Ese escenario contempla una caída acumulada del producto interior bruto de la UE del 6% entre 2023 y 2025 un aumento de la tasa de paro de 6.1 puntos porcentuales hasta el 12.2% en 2025 (frente al 6.1% que hubo en 2022) y una subida de los precios del 19.9% para el periodo 2023-2025, 6.2 puntos más que el escenario previsto por el Banco Central Europeo (BCE).
De acuerdo con el cronograma ficticio de la EBA, la actividad económica se reduciría un 4% este año y un 4.2% en 2024, antes de iniciar una recuperación sólo parcial en 2025.
Además, siempre según esa hipótesis catastrófica, el valor de las acciones se hundiría un 55% en 2023 y al terminar 2025 seguiría siendo un 43% inferiore al que tenían a finales de 2021.
Ese escenario particularmente adverso no significa que los reguladores lo crean más probable que en el pasado, sino que únicamente es el reflejo de la voluntad de poner a prueba la resiliencia del sistema bancario europeo ante un entorno macroeconómico muy difícil.
Los 70 bancos de la muestra, que son 20 más que en las pruebas precedentes, cubren alrededor del 75% del sector en la UE y Noruega.
Habrá nueve españoles: Abanca, BBVA, Banco de Crédito Social Cooperativo, Sabadell, Santander, Bankinter, CaixaBank, Kutxabank y Unicaja Banco.
En el caso de la economía española, las condiciones de estrés imaginadas por los reguladores son, en términos generales, algo menos negativas que para el conjunto de la UE.
Así por ejemplo, el PIB entre 2023 y 2025 sufriría una caída acumulada del 5.4%, que resultaría de una recesión del 2.6% en 2023 y del 2.9% en 2024, seguida de una muy ligera recuperación del 0.1% en 2025.
La tasa de paro subiría progresivamente del 12.8% en 2022 al 14.5% en 2023, al 17.6% en 2024 y al 18.5% en 2025. La inflación acumulada en esos tres años (2023-2025) sería en total del 13.7%.
Este año, los test de estrés incluyen por primera vez información sobre el valor añadido bruto de 16 sectores económicos diferentes para que los bancos puedan tener en cuenta de forma más fina las implicaciones de su modelo de negocio y de su exposición a cada uno de ellos.













