Decir que República Dominicana es uno de los países más vulnerables del mundo a los efectos del cambio climático, aunque representa solo el 0.06% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, quizás no es de sorpresa. Sin embargo, como pequeño estado insular en desarrollo, es particularmente vulnerable a los efectos de los eventos climáticos extremos, como tormentas, inundaciones, sequías y aumento del nivel del mar.
De hecho, según el Índice de Desempeño del Cambio Climático del 2022, el cambio climático ha contribuido a la disminución de la productividad. En otras palabras, ha frenado el desarrollo económico del país.
El Índice de Riesgo Climático Global de 2019 ubicó a la República Dominicana en el puesto 12 entre los países más afectados por desastres naturales entre 1998 y 2017, con huracanes y tormentas tropicales que causaron significativas pérdidas humanas y económicas, las cuales se han vuelto más recurrentes.
El informe “Repensando la productividad para impulsar el crecimiento sin dejar a nadie atrás – Memorándum Económico de República Dominicana”, si bien indica que el desempeño macroeconómico del país superó el promedio regional de América Latina y el Caribe (ALC) durante las últimas dos décadas, señala que la pérdida promedio anual en capital e infraestructura causada por huracanes se estima en US$345 millones o el 0.48% del producto interno bruto (PIB).
Asimismo, detalla que las temperaturas medias anuales han aumentado aproximadamente 0.45 °C desde 1960, con un aumento simultáneo del número promedio de días y noches calurosos, lo que repercute negativamente en la actividad económica. En particular, el aumento de las temperaturas entre 2015 y 2020 se asoció con pérdidas de productividad de entre el 2% y el 9% entre las empresas manufactureras ubicadas en las regiones más pobres del país.
De acuerdo con reporte de la Embajada de los Estados Unidos Santo Domingo, combinado con un rápido crecimiento económico (más del 5% hasta 2020) y desarrollo urbano (más del 50% de la población en las ciudades, el 30% en Santo Domingo), el cambio climático podría ejercer presión sobre sectores socioeconómicos clave como el hídrico, la agricultura y la seguridad alimentaria, la salud humana, la biodiversidad, los bosques, los recursos costeros marinos, la infraestructura y la energía.
En ese sentido, la Constitución Nacional llama al uso eficiente y sostenible de los recursos naturales de la nación de acuerdo con la necesidad de adaptación al cambio climático. El gobierno actúa, tanto a nivel interno como en coordinación con la comunidad internacional, para mitigar los efectos del cambio climático.













