El informe “Evaluación global sobre reducción del riesgo de desastres”, elaborado por el Banco Mundial, indica que las pérdidas de activos totales a causa de los desastres naturales ascienden a US$330,000 millones cada año. Sin embargo, las pérdidas de bienestar a nivel global pueden ascender a US$190,000 millones cada año, lo que evidencia cómo los eventos atmosféricos inciden en las personas a nivel emocional.
Para la psicóloga especializada en Intervenciones en crisis y trauma, del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), Perla Navarro, la salud mental puede verse afectada durante una situación que atente contra la integridad física, estabilidad emocional o psicológica de las personas.
“Esta es la forma instintiva que reacciona nuestro cuerpo y mente para ayudarnos a sobrevivir ante eventos amenazantes”, afirmó. Dependiendo del grado de vulnerabilidad al que el ser humano esté expuesto, la psicóloga explicó que podrá ser una respuesta de pánico o miedo.

La especialista aclaró que ante una situación de emergencia o por situaciones generadas externas, “las respuestas que se tienen en términos de salud mental no se consideran una enfermedad, sino que son respuestas normales a un evento que es anormal”.
La Oficina Nacional de Estadística (ONE) indica que 750,920 viviendas están expuestas a riesgo naturales. De este monto, 328,094 presentan riesgo de derrumbe o deslizamiento de tierra; 161,417, hundimiento de tierra; 111,394, desprendimiento de rocas; y 150,015 por incendios forestales.
Las estadísticas cambian cuando la entidad estatal contabiliza 1,527,971 viviendas afectadas por un huracán, 1,743,656 por tormentas y 1,146,201 por lluvias torrenciales. En menor cantidad, 664,527 hogares fueron afectados por inundaciones, 206,196 por derrumbe o deslizamiento de tierra y 95,488 por hundimiento de tierra.
“Algunas personas viven en sectores muy vulnerables a los desastres naturales y desde que inicia la temporada ciclónica pueden experimentar niveles de ansiedad, preocupación o miedo que se manifiestan en síntomas físicos, mentales o emocionales… Incluso, las personas pueden sentir tensión muscular”, explicó.













