Hace 42 años, Pablo Escobar introdujo a Colombia cinco hipopótamos que a la fecha se multiplicaron hasta ser 169 y tienen al Gobierno de ese país en una encrucijada entre animalistas, científicos y comunidades ribereñas. Esos animales han protagonizado desde noticias hasta mitos y leyendas. En la actualidad se encaminan a la gran pantalla de mano del cineasta dominicano Nelson Carlo de los Santos Arias.
En conversación con elDinero reveló que la inspiración llegó al instante de conocer la historia, y como uno de ellos, Pepe, el protagonista de la película, dividió a la nación suramericana. La cinta no solo revive “un personaje”, también une a República Dominicana, Namibia (África) y Colombia.
Para esta producción, De los Santos Arias, reconocido por filmes de culto como Cocote (2017), cuenta con el financiamiento de World Cinema Fund, que aportó €40,000 (RD$2.4 millones), en conjunto con el ACP (Grupo de Estados de África, el Caribe y el Pacífico) con otros €80,000 (RD$4.7 millones).
El cineasta cuenta que emigró del país antes de que existiera la Ley de Cine. Desde entonces, se concentró en estudiar y mostrar sus trabajos en otras naciones.
“Estar en la escena internacional me ayudó a ganar reconocimiento. Yo siendo estudiante gané un BAFTA y expuse en el Guggenheim (Nueva York)”, detalló. Los pasos dieron el aval para conseguir financiamientos y apoyo a otros proyectos.
Por ejemplo, su cortometraje Santa Teresa obtuvo varios premios, lo que construyó el camino para que Cocote consiguiera más fondos y su actual proyecto, Pepe, obtuvo “aún más dinero internacionalmente”.
Este medio publicó hace unas semanas a los cineastas con más películas llevadas a cabo bajo los incentivos de la Ley de Cine dominicano. En el escenario internacional, según explica, conseguir financiamiento va más de la mano de la trayectoria del cineasta. “Internacionalmente voy escalando; realmente hay un sistema justo donde los individuos y las personas te apoyan no por si tú tienes una relación o no, es por una serie de ‘sello de calidad’ y eso realmente vale”, comentó.
Los logros obtenidos son los que dan el aval que explica que puede utilizar a su favor para obtener financiamientos. “Yo creo que en Dominicana hay una cuestión muy de las relaciones primarias”, expresó.
Recaudaciones
Ante la pregunta sobre la rentabilidad de la industria fílmica, el cineasta reflexiona que es común que la gente asocie el cine con Hollywood y sus cifras, pero aclara que el mundo del cine va más allá de Estados Unidos, a pesar de la influencia global que pareciera tener. “Existen muchos otros mercados cinematográficos en todo el mundo” y formas de hacer dinero.
Uno de los cambios notables en el sector ha sido la disminución en la asistencia a los cines y el aumento en el uso de plataformas digitales. Esto ha funcionado para muchas películas, aunque también ha planteado desafíos, especialmente en lo que respecta a la relación con los trabajadores y la distribución de los ingresos. “Lamentablemente, la explotación es común en las grandes industrias donde hay mucho dinero en juego. Actualmente, la situación está en pausa”, dijo.
Hollywood parece haber encontrado una solución para abordar la disminución en la recaudación en taquilla y las ventas en otros países. “Han buscado oportunidades en el cine de autor y en otros nichos. Estos son mercados más pequeños, pero aún permiten a las personas vivir de su pasión por el cine, criar a sus hijos y llevar una vida estable”, señaló.
Explicó que el cine de autor no se preocupa tanto por la taquilla, ya que es difícil competir con las películas de gran presupuesto como Spiderman. Entonces, ¿cómo pueden sobrevivir? Se han creado pequeños ecosistemas que incluyen festivales de cine. “Estos festivales no solo se financian a través de los impuestos de los países y los presupuestos nacionales, sino que también generan ingresos a través de la venta de entradas, ya que suelen atraer a multitudes”, detalló.
Por otro lado, los festivales a menudo pagan a las películas que exhiben, lo que significa que las películas más pequeñas pueden obtener ingresos adicionales a través de estos eventos. Además, estos largometrajes tienen la oportunidad de ser adquiridas por museos de renombre, como el Guggenheim o el MoMA.
Pepe
En el mundo animal, y especialmente en especies como los hipopótamos, no permite que una manada tenga dos machos alfa. Estos se enfrentan para determinar quién liderará y es ahí cuando el perdedor debe exiliarse con una hembra para iniciar una nueva manada.
Ese fue el destino de Pepe que divagó por el río Magdalena, que es como un océano, y recorrió 500 kilómetros hasta llegar a una aldea. Según relata el cineasta, nadie allí sabía qué era, y crearon todo un mito sobre un monstruo. El Ejército se enteró, lo cazó y lo mató.
“Cuando escuché esta historia, decidí que debía hacer una película al respecto. No sé cómo explicarlo, pero un amigo me contó esta historia mientras yo estaba en Medellín visitándolo en 2017”, dijo.
Fue ahí cuando recibió un fondo llamado ACP África, Caribe, Pacífico. “Mi película unía de manera orgánica a África y el Caribe desde una perspectiva narrativa. No escribí la película con el objetivo de ganar ese fondo, simplemente se dio la coincidencia de que era el año adecuado”, agregó.
Ese fondo se triplicó, algo similar a lo que ocurrió con “Cocote”, que tuvo un gran impacto, especialmente en la comunidad cinéfila europea. Fue una película relevante en Sudamérica y Europa.













