[dropcap]A[/dropcap]l parecer existe una relación entre el nivel de transparencia de los países y su prosperidad económica. No en vano los países desarrollados la aplican (en la medida de lo posible), la promueven y la exigen, conscientes de que se trata de uno de los pilares que sostienen a las sociedades modernas.
Una de las profesiones que trabaja a favor de la transparencia es la auditoría, orientada a desvelar a fondo el funcionamiento de cualquier institución. Por esta razón, esta profesión es una herramienta fundamental en el combate contra la corrupción.
El Instituto de Auditores Internos de República Dominicana (IAIRD) es una organización sin fines de lucro, fundada en 1983 por Enrique González. Actualmente existen 1,300 contadores inscritos en el gremio, mientras que el número de quienes están capacitados para tales fines asciende a 5,000, según Claudio Durán, presidente de la entidad.
Se puede ejercer la auditoría sin pertenecer al instituto, ya que en el país no existe una institución oficial que regule u otorgue tal permiso.
Su propósito es promover y proteger la profesión de auditoría interna en el país, agrupando a quienes la ejercen. Es filial del Instituto Global de Auditoría Interna, con sede en Estados Unidos, y de la Federación Latinoamericana de Auditores Internos, con asiento en Panamá.
Entre las funciones de esta entidad, se encuentra la asesoría del Estado, especialmente del Poder Ejecutivo, en materia de ética y combate a la corrupción. Además, ofrece su perspectiva en relación con expedientes de acusación por malversación de fondos. También, ayuda en la recolección de la declaración jurada de bienes de los funcionarios.
En resumen, “tiene como misión la formación en auditoría interna, así como la promoción de las buenas prácticas”, expresa Durán. Para pertenecer, se requiere ser un profesional graduado de cualquier área, no necesariamente contadores o financieros, sino que tengan habilidades para el control de riesgo, gestión de procesos, gobierno corporativo…
“Esta es una profesión multidisciplinaria. Se puede aplicar en múltiples casos, como fusión, adquisición o liquidación de una empresa”, explica. “No promovemos firmas ni profesionales de manera particular. Solo colocamos los anuncios en la página web y servimos de canal, una ventaja de ser miembro”, asegura.
El instituto no hace auditorías, solamente colegia a quienes la ejercen. Por otro lado, ofrece ayuda en caso que alguna entidad o empresa requiera asesoría, sirven de vínculo con las posibles firmas o profesionales cuyos servicios sean requeridos.
Para llegar a ser auditor, Durán explica que la primera cualidad del aspirante es tener capacidad evaluadora y conocimientos sobre el área que se apresta a fiscalizar. Además, requiere adoptar una serie de normas establecidas por el instituto y contenidas en su Marco para la Práctica Profesional del Ejercicio de la Auditoría Interna. Estas son promovidas a nivel internacional por las instituciones homólogas.
Para ser auditor no se requiere de exequátur, en caso de que la profesión universitaria del auditor no lo demande.
El instituto se propone la creación de las bases para que todo profesional que desee aprender el oficio se acerque al instituto, reciba la capacitación establecida previamente y que posteriormente reciba un examen que avale que el candidato cuenta con los conocimientos necesarios para ejercer. “Que sea de obligatoriedad que cuando una empresa quiera contratar a un auditor que sea avalado por el instituto”, expresa.
La auditoría: interna y externa
Existen dos tipos de auditoría, la interna y la externa. La primera se realiza con regularidad para consumo interno de las empresas por sus propios empleados. Las externas necesitan de la intervención de una firma de contaduría con los avales legales correspondientes.
La auditoría externa es ejercida por firmas que deben estar registradas en el Instituto de Contadores Públicos Autorizados y se rigen por la Ley 633. Cuando una empresa requiere de una firma auditora, el instituto de contadores avala los servicios de sus firmas inscritas.
Los precios así como el tiempo de duración de la auditoría dependerán del tamaño de la empresa. “Una firma te puede cobrar por un servicio de 150 horas, por ejemplo, RD$2 millones, RD$3 millones, RD$900 mil, RD$800 mil, dependiendo de la complejidad de la auditoría”, explica.
Cuando se trata de auditorías internas, las empresas establecen las debidas partidas en sus presupuestos, acorde con el número de veces que se van a realizar, las horas y los trabajadores.
A la hora de hacer una auditoría interna, el primer paso es la planificación, luego la etapa de planeación, informe y seguimiento, etapas que según Durán deben ser cumplidas de manera rigurosa. Asegura que cuando no se da la debida atención a la planificación, por ejemplo, los resultados de todo el proceso de auditoría saldrán viciados y no serán valederos.
“Antes de hacer una auditoría se requiere de una evaluación del nivel de riesgo de cada área de la institución. Esto permite que se pueda priorizar cuáles departamentos tienen que ser auditados con mayor nivel de urgencia”, expresa. Esta evaluación del riesgo permitirá trazar la carta de ruta de que servirá para guiar todo el proceso.
Regulación del ejercicio de la auditoría
El Instituto de Auditores Internos se encuentra inmerso en la preparación de un anteproyecto de ley que persigue regular el ejercicio de la auditoría interna en el país, no solo proveyendo lineamientos para la calidad del trabajo, sino certificar a quienes trabajen en ellos.
“Actualmente un auditor se hace por la acción de la gravedad. Generalmente si eres contador y tienes habilidades en revisión, se te escoge y se te forma un par de meses hasta que conozcas las normas”. Tampoco existe una carrera de auditoría localmente, no obstante hay maestrías y postgrados de especialización.












