Desde hace tiempo los expertos vienen advirtiendo sobre lo que traerá el cambio climático y el calentamiento global, pero los humanos actúan como si no fuera a pasar nada y, muy por el contrario, no se detiene la emisión de gases de efecto invernadero, entre otras acciones, que es lo que está provocando que los fenómenos de la naturaleza sean cada vez más extremos.
En efecto, ssegún un estudio de las Naciones Unidas, lo que más se destaca con el cambio cclimático y el calentamiento global es el aumento en el “número de catástrofes relacionadas con el clima, como el calor extremo, las sequías, las inundaciones y las tormentas”, las que se han duplicado desde principios de la década de 1990, con una media de 213 de estos sucesos cada año, entre 1990 y 2016.
En ese mismo sentido, se afirma que en “los últimos diez años, los desastres relacionados con el clima afectaron a una media de 16 millones de personas, y han causado miles de millones de dólares en daños ecológicos” (Citado por Vásquez, 2021).
Así también, personas influyentes en el mundo han planteado la necesidad de que se haga algo, y rápido, para detener el avance del cambio climático y sus efectos sobre el planeta. Por ejemplo, Al Gore (2009), exvicepresidente de los Estados Unidos y fundador y presidente de la Alianza para la Protección del Clima, dice que se puede mostrar “con fotografías espectaculares (tomadas desde el espacio y también a ras de tierra, en la superficie y en las profundidades de los océanos, en los desiertos y en los bosques de todo el planeta), con magníficos desplegables, con gráficos claros y fácilmente entendibles, con datos fiables y contrastados, con ilustraciones sencillas y muy reveladoras, con imágenes tratadas digitalmente que realizan proyecciones de futuro, que el cambio climático no es algo inminente, sino que está sucediendo”.
De su lado, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2014) ha establecido varias verdades sobre el cambio climático y sus efectos negativos sobre la naturaleza. Para este organismo internacional lo primero que ocurrirá es que cada vez más tendremos un mundo mucho más cálido.
Insiste el BID en que si no se actúa pronto la temperatura del planeta podría aumentar, en promedio, entre 4 y 5 grados centígrados al 2100 y, en zonas específicas, podría elevarse hasta 10 grados, según un estudio del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).
La segunda verdad planteada por el BID es que tendremos océanos más ácidos, además de que está aumentando el nivel de mar, “ya que aproximadamente el 25% de los gases de efecto invernadero que se han emitido ya han sido absorbidos por estos océanos, lo que resultará en impactos severos en el coral marino y otros ecosistemas”.
La tercera verdad es que se tendrá un clima cada vez más peligroso, ya que los eventos climáticos extremos como los huracanes, tormentas tropicales, precipitaciones, entre otros, se incrementarán en los próximos años en más de un 20%. En ese sentido, “Frenar el alcance del calentamiento global es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la sociedad actual, pero se trata de un proceso enormemente complejo que implica tomar decisiones políticas, económicas y tecnológicas” (Norhaus, s/f).
Las reflexiones anteriores vienen a cuento a raíz de la catástrofe que sufrió Republica Dominicana recientemente y, en particular, la ciudad capital, como consecuencia del fenómeno atmosférico que le afectó, lo que demostró que el cambio climático ya está aquí y, como dijo el presidente Luis Abinader, eso se va a repetir, y no muy lejos.
Hacer conciencia sobre esta situación, tomar medidas preventivas extremas, darles mantenimiento a las obras de infraestructura y, finalmente, que el dominicano no siga tan desafiante frente a la naturaleza, es lo que resta.











