Al conocerse el fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) sobre la inconstitucionalidad de la Ley 406 de 20 de octubre de 2023, que aprueba el contrato de concesión minera celebrado entre el Estado panameño y la Sociedad Minera Panamá S.A. filial de First Quamtum Minerals (FQM), el banco de inversión estadounidense JP Morgan emitió un documento en el que analiza la situación y sus posibles repercusiones para las perspectivas de crecimiento del país centroamericano a mediano plazo.
“Panamá podría estar sujeto a un impacto profundo y negativo en sus perspectivas de crecimiento a mediano plazo y, por extensión, en sus perspectivas fiscales. Aunque habrá toneladas de incertidumbre por delante, que podrían persistir hasta las elecciones de mayo, parece seguro decir que al menos algo de daño ya se ha hecho”, señala el escrito titulado Panamá – La trama se complica.
La reconocida firma financiera menciona en el documento que la decisión del Supremo panameño fue unánime, lo cual anula el contrato en su totalidad, lo que hace más difícil evaluar si pudiera haber renegociación entre las dos partes o no.
Además, JP Morgan se refiere a las publicaciones que un par de medios de comunicación sugirieron que FQM buscaría inicialmente un arbitraje internacional, y que los últimos informes del medio (Reuters) sugieren que las dos partes probablemente entablarían un diálogo durante los próximos tres meses, buscando evitar un arbitraje.
“La mina ya ha reducido sus operaciones, y la minería representa alrededor del 4% del PIB. Es difícil imaginar que el parón no dure algunos meses más. En este contexto, esperamos que el PIB se contraiga este trimestre y nos adentremos en 2024 enfrentándonos a una batalla cuesta arriba. Prevemos un crecimiento del PIB del 3.5% interanual para 2024”, agrega la nota.
A la vez, JP Morgan pronosticó un “crecimiento deficiente”, según los estándares de Panamá.
“Nuestras principales preocupaciones son que el país podría sufrir un crecimiento cada vez menor a mediano plazo y una erosión de sus finanzas públicas. Panamá ha tenido un desempeño fiscal débil en los últimos años, con un saldo primario generalmente negativo. Incluso si asumimos un presupuesto primario equilibrado durante los próximos años, si el crecimiento se redujera al 3.5% interanual, la relación deuda/PIB seguiría una marcada tendencia ascendente”, añade JP Morgan.
No dejan de mencionar que los inversores podrían cuestionar el marco institucional del país, lo que afectará la inversión, que es un componente importante del crecimiento, pero el daño aún podría ser más profundo.
En el análisis, puntualizan que el gobierno no renegociara ningún nuevo contrato, lo que implicaría un riesgo considerable de que Panamá perdiera su grado de inversión.
“Estamos cada vez más convencidos de que, si este fuera el caso, el crecimiento a mediano plazo podría reducirse hasta 1.5 puntos porcentuales con respecto a nuestra estimación actual de potencial (5%) y poner la relación deuda/PIB en una tendencia alcista. Por lo tanto, ahora pensamos que lo más probable es que si no se renegocia el contrato, Panamá podría perder su calificación de grado de inversión en al menos dos agencias en los próximos 12 a 18 meses”.
Finalmente, la agencia recomienda a ambas partes a retomar al diálogo para buscar una solución.













