No sé si comenzar con una actitud optimista, pesimista o realista. Me pregunto: ¿Tiene asidero, lógica o es aplicable a la realidad de nuestro país reducir la jornada laboral de 44 a 36 por semana? De asumir una actitud positiva, analizando el contexto, pudiéramos pensar que República Dominicana se encamina a ser un país desarrollado. Sin embargo, es difícil montarse en esta ola.
Otro enfoque, el pesimista, es el que se refiere a ver este plan piloto como algo que pudiera ser un fracaso desde los primeros resultados.
Pero hay otro punto de vista: el realista, el cual pone en su justa dimensión lo que pudiera suceder una vez se analicen los resultados. En todo caso, siendo honesto, valoro la decisión de las empresas que son parte de este plan piloto que busca “aumentar la productividad, trabajando menos horas por los efectos que pudiera tener en la dinámica de la economía”.
Ahora bien, sea lo que sea, el Ministerio de Trabajo ha dado un paso sin precedentes con el lanzamiento del Plan Piloto Voluntario de Semana Laboral Reducida, el cual propone la reducción de la jornada laboral de 44 a 36 horas por semana. El objetivo, según se describe en el proyecto, es explorar los posibles beneficios tanto para los trabajadores como para las empresas participantes.
Esto va en serio. Está previsto que inicie el 1 de febrero próximo, con duración total de seis meses, de los cuales tres meses serán para la ejecución del plan piloto en las empresas, en el que los trabajadores recibirán el 100% de su salario, con reducción de un 20% de su jornada y el mantenimiento del 100% de la productividad.
Suena bonito, pero habrá que ver la ejecución. Quizá sea factible ver en cuáles áreas se aplicará. Una variable importante es ver cómo se conjugarán esas posiciones y empresas con un mercado que, en sentido general, trabaja de lunes a sábado. ¿Pudiera esto generar pérdidas de negocios importantes si el ejecutivo encargado “está libre” el día que puede ser recibido por el cliente? ¿Cómo se manejará esto en materia de comunicación?
Según el plan, y lo veo bien y hasta con cierto grado de optimismo, los restantes tres meses se dedicarán al levantamiento y procesamiento de información, para determinar un cambio que podría transformar el panorama laboral.
Pero ya está en proceso. Las empresas participantes del plan piloto voluntario son Claro, IMCA, EGE-Haina; Seguro Nacional de Salud (Senasa) y Sistema Único de Beneficiarios (Siuben).
Según describe el Ministerio de Trabajo, los puntos de análisis estarán a cargo de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), tomando en cuenta la salud y bienestar del trabajador, la conciliación entre la vida laboral y familiar, el absentismo laboral y la contribución al medioambiente. Sin duda, sabremos cuáles serán los resultados reales.
En todo caso, el mercado de trabajo dominicano lo que realmente necesita una reforma profunda que adecúe el entramado legal vigente a las nuevas exigencias de la economía. Esperemos a ver qué sucede con este plan piloto.












