Las cosas que forman parte de nuestra cotidianidad, sin proponérnoslo, pasan desapercibidas. Y es normal. A veces no les damos el valor que en sí tienen. No nos detenemos a pensar en lo que significan en sí mismas. Sucede con todo lo que hacemos a diario. No es lo mismo tomarse una taza de café a solas que en compañía de alguien con quien te sientas a gusto intercambiando ideas.
En la cultura de los dominicanos, el café forma parte de la vida productiva, familiar y de amigos. A veces es la excusa perfecta para una agradable conversación, una reunión imprevista o para cerrar un negocio millonario. Es una bebida que hace del proceso de socialización entre los seres humanos una experiencia agradable. Hay quienes no lo toman, por supuesto, pero quienes conocen de su exquisitez entienden el introito de este artículo.
Es muy difícil que no haya una greca (coladora de café) en una casa dominicana, ya sea aquí en el país o fuera. Ahora bien, ¿qué importancia tiene el café en la economía? ¿Cuántas personas dependen de este cultivo? ¿Cuántos procesos pasa este grano aromático hasta llegar a la taza en la que es saboreado?
Los datos históricos establecen que el café se cultiva en República Dominicana desde 1735. Lo trajeron los españoles. Es una planta africana, de Etiopía, y fueron los árabes quienes descubrieron sus propiedades como bebida aromática y exquisita, capaz de ayudar a quienes la consumen a realizar tareas de una forma más ágil. Hacer café o colarlo, como decimos popularmente, es una sensación indescriptible para muchos, ya sea en la mañana, bien temprano; luego de almuerzo, en la tardecita o en la noche.
Cuando usted tenga una taza de café en la mano piense en lo siguiente: en las personas que prepararon la tierra, en los ingenieros agrónomos que decidieron cómo, dónde, cuánto y qué planta sembrar para obtener el mejor resultado. Pero pónganse en los zapatones del agricultor o agroempresario que genera empleos durante todo el proceso de cultivo, limpieza, cosecha, despulpe y traslado hasta el mayorista o la industria que, más luego, utilizará tecnología de última generación para procesar el grano y convertirlo en un producto apto para el consumo.
En una taza de café hay tierra, materia prima, personas, transporte, combustible, vidrio y todo lo que implica, así como los negocios que la sirven en sus diferentes variedades.
Una taza de café es responsable de dinamizar la economía por el efecto encadenamiento productivo que tiene, como otros productos de consumo masivo. En este caso, es preciso destacarlo, es algo que aparentemente se ve tan simple cuando lo estamos disfrutando en una taza, cómodamente sentado y eficientemente servido por un personal que también fue formado para prepararlo.
Una taza de café es, al mismo tiempo, una planta generadora de ciencia. Ha sido objeto de investigaciones para determinar todas las propiedades que tiene. Sus beneficios han sido destacados por todo el mundo, en diferentes estratos sociales y económicos. Es rico en antioxidantes, ayuda a reducir la presión arterial y, como está demostrado, levanta el ánimo, impulsando la capacidad de respuesta ante situaciones apremiantes.
De esta actividad dependen alrededor de 28,224 familias, y genera unos 50,000 empleos directos permanentes y más de 70,000 empleos temporales. Ofrecerle café a una visita es un gesto de cortesía. El 11 de abril de cada año es el Día Nacional del Café en República Dominicana.











