La compañía brasileña Braskem, la mayor petroquímica de América Latina, perdió 4.890 millones de reales (unos US$970 millones) en 2023, seis veces más que en 2022, informó este martes la empresa.
La compañía atribuyó el resultado a los menores márgenes de sus productos en el mercado internacional, “presionados por el desequilibrio entre la oferta y la demanda“, y al aumento de las provisiones relacionadas con el desastre de una de sus minas de sal, en el estado de Alagoas, noreste de Brasil, que se arrastra desde 2018.
En el cuarto trimestre de 2023, Braskem registró pérdidas de 1.751 millones de reales (US$350 millones), un 7% menos con respecto al mismo periodo de 2022 y un 32% inferior frente al trimestre inmediatamente anterior, según el balance financiero remitido a la bolsa de São Paulo.
La facturación neta por ventas se desplomó un 27% en 2023, hasta los 70.569 millones de reales (unos US$14.000 millones).
En los tres últimos meses del año pasado, los ingresos cayeron un 12% frente al cuarto trimestre de 2022.
El ebitda (resultado bruto de explotación) recurrente, excluidos los efectos extraordinarios, sumó 3.737 millones de reales (US$740 millones) en 2023, lo que supone un descenso anual del 65%.
El último trimestre del año pasado, el ebitda recurrente aumentó un 14% frente a los tres meses anteriores, hasta los 1.049 millones de reales (US$208 millones), de acuerdo con el informe de resultados.
Las inversiones ascendieron hasta los 3.759 millones de reales (US$745 millones) el año pasado, un 6% menos con respecto a las previsiones iniciales.
Con plantas en Brasil, Estados Unidos, Alemania y México, Braskem es la sexta mayor petroquímica del mundo y lidera la producción de resinas termoplásticas en América.
Su producción se centra en las resinas de polietileno, polipropileno y cloruro de polivinilo, así como en diversos compuestos químicos, como etileno, propileno, butadieno, entre otros.













