A los desafíos persistentes que enfrenta el mercado global de alimentos, particularmente en un contexto de incertidumbre económica y climática, este mes añadimos un repunte de los precios de los alimentos.
A nivel mundial, después de siete meses de declive, el último Índice de precios de los alimentos de la FAO, publicado el pasado 3 de mayo, registró un ligero aumento por segundo mes consecutivo, impulsado principalmente por el aumento de los precios mundiales de la carne, de los aceites vegetales y de los cereales.
El aumento en marzo y abril llega después de una tendencia descendente a lo largo de siete meses seguidos, tanto que el índice sigue estando significativamente por debajo (9,6 puntos), es decir 7,4% menos, en comparación con el valor correspondiente del año pasado.
Por otro lado, en la República Dominicana el Banco Central informó que el índice de precios al consumidor ha registrado un descenso mensual de 0.10% en abril de 2024, debido principalmente a la bajada de los precios del sector alimentario, que experimentaron una disminución de 0.72%.
Esta bajada ha llevado a que la inflación interanual, medida desde abril de 2023 hasta abril de 2024, se sitúe en 3.03%, es decir la tasa más baja desde junio de 2020.
La FAO destaca la importancia de monitorear constante y atentamente estas variaciones de precios por los efectos importantes que tienen en los balances de los hogares, y está comprometida a colaborar con los países miembros y otras partes interesadas para abordar los desafíos que enfrentan los sistemas agroalimentarios. Esto incluye acciones para promover su transformación hacia una producción más sostenible, la mejora del acceso a los mercados y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades y de los más necesitados frente a las crisis alimentarias.
En medio de proyecciones alarmantes de 600 millones de personas afectadas por el hambre para 2030 (SOFI 2023), es fundamental que los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad en su conjunto redoblen sus esfuerzos para garantizar que todos tengan acceso a alimentos nutritivos y asequibles. Además, es necesario abordar las causas subyacentes de la volatilidad en los precios de los alimentos, como los desequilibrios en la oferta y la demanda, así como los impactos del cambio climático en la producción agrícola.
Considerado el acelerado impacto del cambio climático, la FAO ha trazado un nuevo camino hacia sistemas para nutrir a la población mundial que aborden activamente la crisis climática. La transformación propuesta implica una transición radical hacia sistemas que minimizan el impacto medioambiental, mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero e inclusive absorben carbono de la atmósfera.
Una necesidad apremiante ya que según el último informe de la FAO sobre los impactos del clima en las poblaciones pobres del medio rural, las mujeres y los jóvenes, debido al estrés climático y a las altas temperaturas, las familias más pobres pueden perder hasta el 5% de sus ingresos cada año y que un aumento de 1 °C en las temperaturas medias a largo plazo se asocia con una reducción del 34% en los ingresos totales de los hogares encabezados por mujeres en relación con los hogares encabezados por hombres.
En este sentido, la cooperación internacional y la solidaridad son fundamentales para construir un sistema alimentario más justo y sostenible para las generaciones presentes y futuras. La FAO reitera su compromiso de trabajar en estrecha colaboración con todos los actores pertinentes para lograr este objetivo común.
Juntos, podemos enfrentar los desafíos actuales y construir un futuro donde todos tengan acceso a alimentos suficientes y nutritivos a la vez que preservamos nuestro planeta para las generaciones venideras.
Por : Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).












