La confianza de Wall Street tiene la solidez de un fino cristal y basta un ligero golpe para quebrarla, consideraron los analistas este martes. La embestida vino de la mano de los precios del petróleo, que volvieron a sufrir una caída en los mercados internacionales.
El barril de Texas, de referencia en Estados Unidos, cayó en Nueva York un 3% y cerró en 44.90 dólares, mientras que el crudo Brent, de referencia en Europa y otros mercados, bajó en Londres un 2.52% hasta 47.10 dólares.
A falta de otros indicadores, los inversores se dejan llevar a menudo por el timón que marcan los precios del crudo, una guía que por otro lado parece tan maleable como el propio parqué.
Así, al final de la sesión, Wall Street cerró con fuertes pérdidas y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, cayó un 1.41 %.
Ese índice cayó 258.32 puntos y terminó en 18,066.75 unidades, mientras que el selectivo S&P 500 bajó un 1.48% hasta 2,127.02 enteros y el índice compuesto del mercado Nasdaq perdió un 1.09% hasta 5,155.25 unidades.
Los operadores en el parqué neoyorquino apostaron por las ventas toda la jornada arrastrados por una fuerte caída del petróleo, tras conocerse que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha reducido sus previsiones de consumo mundial para 2016 y 2017.
El barril de Texas, de referencia en Estados Unidos, cayó en Nueva York un 3% y cerró en 44.90 dólares, mientras que el crudo Brent, de referencia en Europa y otros mercados, bajó en Londres un 2.52% hasta 47.10 dólares.
El llamado “oro negro” terminó así en su nivel más bajo en una semana, después de que la AIE redujera sus previsiones de consumo mundial de petróleo tanto este año como el próximo, y augurara que el desequilibrio del mercado va para largo.
En su informe mensual sobre el mercado petrolero, la agencia indicó que no espera que la dinámica de la oferta cambie significativamente en los próximos meses, de forma que seguirá superando la demanda al menos hasta la primera mitad de 2017.
Una de las consecuencias de este prolongado desequilibrio es el aumento de las reservas industriales, que en el caso de los miembros de la OCDE progresaron en 32.5 millones de barriles en julio, para alcanzar un récord de 3,111 millones de barriles.
Por su parte, los contratos de gasolina para entrega en octubre bajaron casi 2 centavos y cerraron en 1.38 dólares el galón, y los de gas natural con vencimiento en ese mismo mes cedieron casi 1 centavo y quedaron en 2.91 dólares por cada mil pies cúbicos.
Todos los sectores en Wall Street cerraron en números rojos, entre los que destacaron el energético (-3.12 %) y el de materias primas (-3.02%), así como el financiero (-2.03%), el industrial (-1.53 %) o el tecnológico (-0.76%).
Los gigantes petroleros Chevron (-2.76%) y Exxon Mobil (-2.38%) lideraron las pérdidas entre la inmensa mayoría de los treinta valores del Dow Jones, por delante de las financieras Goldman Sachs (-2.37%) y American Express (-2.34%).
Muy lejano parecía ya el cierre al alza de solo 24 horas antes, motivado por las palabras de un portavoz de la Reserva Federal (Fed) sugiriendo que la temida subida de tipos está lejos de ser inminente.
Lael Brainard, una de las gobernadoras de la institución, apostó este lunes en Chicago por la “prudencia” en la normalización monetaria y defendió que las mejoras en el mercado laboral no han tenido el efecto deseado sobre la inflación.
Su discurso volvió a poner sobre la mesa varios de los argumentos por los que algunos expertos creen que no se debería subir el precio del dinero.
Para algunos analistas, con sus palabras prácticamente se descartaba una decisión en ese sentido en la reunión que la Fed mantendrá los días 20 y 21 de septiembre, aunque Brainard tampoco fue excesivamente clara.











