Samsung es una empresa fundada en 1938. Por supuesto, no hacía teléfonos móviles. Es de mucho prestigio. Su sede está en Corea del Sur. En estos días se ha visto en medio de una crisis de imagen, pues un fallo en la fabricación de la batería del Galaxy Note 7 ha obligado el retiro de al menos 2.5 millones de teléfonos.
Esto, más que una crisis en términos de pérdidas financieras, se traduce en un problema de imagen y confianza sobre la marca. Su calidad está probada, pero ahora, al parecer, la premura del mercado, la carrera tecnológica que lleva con otras marcas, ha provocado este error.
Samsung se recupera de esta situación, pero quedará, además del aprendizaje, que la desesperación es causa de fracaso. El éxito planificado es mejor y dura más.
El deseo de almacenar mucha energía en superficies cada vez más delgados, posiblemente, es la causa de este traspié.












