Todos los años el 10 de septiembre se conmemora el “Día Mundial para la Prevención del Suicidio”. El lema de este 2024 es “Cambiar la narrativa”, que tiene como objetivo derribar barreras como el estigma, crear conciencia y una cultura de comprensión y apoyo para prevenir el suicidio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el suicidio como un acto deliberadamente indicado y realizado por una persona en pleno conocimiento o expectativa de su desenlace fatal. La entidad lo califica como un problema multifactorial que resulta de una compleja interacción de factores biológicos, genéticos, psicológicos, sociológicos y ambientales.
Según datos de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP, por sus siglas en inglés), este flagelo se encuentra entre las 20 principales causas de muerte a nivel mundial para personas de todas las edades. De acuerdo con la OMS, más de 700,000 personas mueren por suicidio cada año a nivel mundial.
En América Latina, el suicidio se mantiene como una de las principales causas de muerte no natural, con un impacto en términos sociales y económicos. Aunque las tasas son más bajas en comparación con otras regiones, los datos de 2023 indican un aumento en varios países, principalmente en Argentina, Brasil y México. Los jóvenes y adultos mayores son los grupos más vulnerables. Factores como las consecuencias económicas y la crisis social en algunos países han intensificado esta situación.
Los costos asociados al suicidio, tanto directos como indirectos, alcanzan cifras relevantes, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La pérdida de productividad laboral, los recursos invertidos en la prevención y el tratamiento de la salud mental se suman a los desafíos que enfrentan los gobiernos de la región. Los costos indirectos relacionados con la pérdida de vidas productivas y el impacto en los sistemas de salud generan presión adicional sobre los presupuestos públicos.
En RD
Según el informe más reciente de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), durante 2023 se registraron 630 suicidios, lo que muestra un incremento respecto a los 618 casos de 2022. La tendencia se mantiene con el 82% de los casos concentrados en hombres, en línea con las estadísticas globales. Las provincias más afectadas son Santo Domingo, Santiago y Duarte.
La tasa de suicidios en República Dominicana de acuerdo con datos reporta que durante los años 2019 al 2023, oscila entre 6.60 y 7.13 por cada 100,000 personas de 6 años y más, siendo el 2021 el año de mayor tasa con 7.13 suicidios por cada 100,000 personas de 6 años y más, así mismo, el año 2023 tuvo un ligero aumento de 0.56 suicidios por cada 100,000 personas de 6 años y más.
Los sectores económicos más vulnerables parecen registrar los mayores índices, vinculados a factores como la pobreza, el desempleo y el limitado acceso a servicios de salud mental.
El Ministerio de Salud Pública (MSP) ha implementado iniciativas para mitigar este problema, expandiendo el Plan Nacional de Salud Mental en 2023, con el fin de incrementar los servicios de atención en salud mental, particularmente en las zonas rurales. A pesar de estos esfuerzos, el acceso a servicios especializados sigue siendo limitado. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha recomendado un aumento en la inversión en salud mental, destacando que actualmente no es suficiente para cubrir las necesidades de la población.
Estimaciones del Banco Central de República Dominicana (BCRD), destacan que los costos asociados a la atención de emergencias, el tratamiento de trastornos mentales y la pérdida de productividad ascienden a más de RD$1,200 millones anuales. Estos costos no solo afectan al sistema de salud, sino que también impactan la productividad del país, al perderse años de vida laboral activa.
En América Latina, los gobiernos han incrementado los esfuerzos para reducir las tasas de suicidio, enfocándose en la mejora de los servicios de salud mental y la implementación de campañas de concienciación. La OPS recomienda que los países asignen al menos el 5% de su presupuesto de salud a programas de salud mental, un objetivo que pocos han alcanzado. En países como México y Colombia, se han observado tendencias al alza en las tasas de suicidio. En Argentina y Brasil, las iniciativas de prevención se han centrado en la detección temprana en escuelas y comunidades. Aun así, muchos países de la región requieren mayores inversiones para fortalecer sus sistemas de salud mental y mejorar el acceso a tratamientos oportunos.
Las tasas crecientes y los costos asociados subrayan la necesidad de políticas más robustas y un compromiso mayor en términos de inversión en salud mental. La conmemoración del “Día Mundial para la Prevención del Suicidio” en 2024 pone de relieve la importancia de abordar esta problemática desde un enfoque integral, que incluya tanto la atención de la salud mental como la mejora de las condiciones socioeconómicas.













