El director de Estudios, Proyectos e Información de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), Fitzgerald Cantero, destacó la importancia del mejoramiento del almacenamiento energético como estrategia de transición hacia energías renovables en la región del Caribe. Según Cantero, los avances en este ámbito permitirán mejorar la estabilidad de las redes eléctricas, garantizar el suministro y optimizar el manejo de la demanda.
Durante su intervención en el “Energy Storage Summit 2024”, Cantero subrayó que el almacenamiento energético debe ser prioridad para los gobiernos de la región. “El 2025 debería ser el año del almacenamiento donde se establezcan planes que permitan la integración de tecnologías avanzadas y el desarrollo de políticas públicas que impulsen la sostenibilidad del sistema energético”, señaló.
El director enfatizó que el Caribe cuenta con un enorme potencial para la generación de energías renovables, pero que actualmente solo se aprovecha una pequeña fracción. Indicó, también, que, además de incrementar las inversiones en generación, transmisión y distribución, es crucial destinar recursos al almacenamiento. “Esto no solo asegurará un suministro continuo, sino que también permitirá administrar la energía generada en horarios donde la demanda es menor”, agregó.
Subrayó, además, los retos que enfrenta la región como la falta de acceso a la electricidad y las dificultades derivadas de las limitaciones geográficas. En este contexto, destacó la importancia de tecnologías como las baterías, no solo para estabilizar las redes, sino también para facilitar el acceso a comunidades remotas.
Asimismo, llamó a los países para que desarrollen regulaciones claras que incentiven tanto a hogares como a industrias a incorporar soluciones de acumulación, especialmente en plantas solares, así como el fomento de la investigación y el desarrollo en este campo, con la finalidad de aprovechar al máximo los recursos renovables disponibles en la región.
Destacó que, con los esfuerzos adecuados, se puede avanzar hacia un sistema energético más sostenible, inclusivo y resiliente.













