Raúl Féliz, economista dominicano radicado en México, y quien es maestro de económica del Centro de Investigación y Docencias Económicas (CIDE), acaba de ofrecer una interesante conferencia en el marco del Foro Económico elDinero 2024, en donde tocó el tema de la trampa de los países de ingresos medios y los efectos que, hacia futuro, esto podía causar.
En su ponencia, este autor describe claramente este proceso, el cual inicia con una estrategia basa en la inversión de capital, siendo el gobierno un protector de los “insiders” (empresarios y/o administradores), con el objetivo de lograr un rápido crecimiento de esta inversión, así como la adopción de nuevas tecnologías.
Según este economista, “Cuando la economía se aproxima a la frontera de la tecnología mundial, el apoyo indiscriminado a los “insiders” se vuelve costoso, al tiempo que la acumulación de rentas de estos crea barreras a la entrada de empresarios más eficientes que promueven la innovación. La economía permanece demasiado tiempo en la estrategia de inversión de capital, se reduce el crecimiento y eventualmente se detiene la convergencia a la frontera de la tecnología de los países de ingresos-altos”. Para escapar de esta trampa, afirma Raúl, se requiere un cambio de estrategia hacia la innovación y la productividad, tipo la destrucción creativa propuesta Joseph Shumpeter, en el que el apoyo a los empresarios y proyectos menos exitosos se termina.
Según la Inteligencia Artificial, la trampa de los países de ingresos medios es un fenómeno ampliamente discutido entre economistas e instituciones internacionales, como el Banco Mundial (BM) y centros de estudios económicos en América Latina. Por ejemplo, según este organismo internacional, muchos países enfrentan la trampa cuando su Producto Interno Bruto (PIB) per cápita alcanza aproximadamente el 10% del de los Estados Unidos (unos 8,000 USD actuales). A este nivel, las economías suelen enfrentar dificultades para mantener altas tasas de crecimiento debido a la baja productividad, limitada diversificación económica y la falta de innovación. Solo 34 de los 108 países clasificados como de ingreso medio en 1990 han logrado avanzar hacia el nivel de ingreso alto. De ahí que el BM recomienda establecer una “hoja de ruta integral” que incluya inversión en educación, reformas estructurales y transformación digital.
De su lado, para el economista Sebastián Edwards, de la Corporación de Estudios para Latinoamérica (CIEPLAN), la trampa surge cuando los países no pueden realizar una transición hacia economías basadas en conocimiento e innovación, y destaca que los países de Asia Oriental sí lo hicieron de manera exitosa, a partir de la utilización de políticas industriales y educativas agresivas.
Un enfoque interesante sobre este tema lo tiene el economista Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard, quien asocia la trampa de ingresos medios con una falta de complejidad económica. Para este autor, los países que diversifican su economía y producen bienes y servicios complejos tienden a crecer más rápido. En América Latina, la escasa capacidad para producir bienes tecnológicamente avanzados y la concentración en sectores primarios limitan el progreso económico.
Así también, los estudios de SCIELO y otros académicos identifican problemas estructurales como la desigualdad, instituciones débiles y falta de políticas inclusivas como barreras al desarrollo. En países como Perú, Argentina y Brasil, la dependencia de materias primas y la ausencia de reformas educativas han perpetuado esta trampa. Además, fenómenos como la “enfermedad holandesa” -donde los recursos naturales desplazan a otros sectores- complican el panorama regional, según lo aporta la IA.
Una de las características de trampa de los países de ingresos medios es que muchas naciones experimentan un estancamiento económico porque no logran diversificar su economía ni mejorar significativamente la productividad, pues su economía sigue dependiendo de sectores tradicionales o recursos naturales, sin invertir lo suficiente en tecnología e investigación y desarrollo. Al mismo tiempo dejan de ser competitivos frente a países de bajos ingresos pero que producen a menor costo, y tampoco pueden competir con aquellos de altos ingresos que se destacan por tener tecnología avanzada y mano de obra altamente calificada, con niveles elevados de productividad e innovación.
Comúnmente, en los países de ingresos medios que cayeron en esta trampa, persisten problemas como la corrupción, la desigualdad social y la falta de instituciones sólidas, lo que limita las inversiones y la inclusión económica. Se afirma, además, que las causas vinculadas a este fenómeno tienen que ver con una baja productividad laboral, debido a la utilización de mano de obra barata, así como a la falta de sistemas educativos que preparen la fuerza de trabajo para la realización de tareas más sofisticadas, lo que limita el crecimiento en sectores de alto valor agregado. Otra causa relacionada es que muchos países de ingresos medios no implementan reformas estructurales que permitan mejorar la competitividad global, tales como reformas fiscales, laborales y de infraestructura.
En América Latina, países como México y Brasil han enfrentado dificultades para alcanzar niveles de ingresos altos debido a los factores mencionados, cayendo en este tipo de trampa, lo mismo que ha ocurrido con países del sudeste asiático como Tailandia y Malasia que han enfrentado el mismo fenómeno.
Aunque no existe una fórmula exacta para salir de esta trampa, sí se pueden enumerar algunos elementos que podrían ser clave. Estos son: i) invertir más en investigación y desarrollo, fomentando la innovación para competir en mercados de alto valor agregado; ii) Gobiernos transparentes y eficientes para atraer inversiones y fomentar la confianza de los mercados; iii) Invertir en capital humano, de modo que estos desarrollen habilidades avanzadas y puedan participar en sectores de mayor productividad, y iv) Reducir la dependencia de recursos naturales o sectores tradicionales, explorando nuevos mercados y tecnologías.
En definitiva, superar la trampa de los países de ingresos medios requiere una estrategia a largo plazo que combine innovación, educación, reformas estructurales y una visión inclusiva del desarrollo. Esto permite a las economías evolucionar hacia niveles más altos de ingresos y bienestar social. República Dominicana, como país de ingresos medios, debe mirarse en ese espejo, y pronto.






