El café es una de las bebidas que acompañan a la mayoría de los dominicanos en su día a día, ya sea por tradición o por gusto. De acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura, en 2023 la producción nacional alcanzó los 604,000 quintales.
Además de servir para preparar la bebida, los granos de café pueden ser empleados en diferentes productos, desde postres hasta cosméticos. Ante esta oportunidad, el comunicador Evelio Díaz decidió aprovechar la inauguración de la carretera turística Gregorio Luperón para fortalecer su emprendimiento: Café del Yaroa.
Ubicado entre Gurabo y Yásica Arriba, este proyecto ofrece una amplia variedad de productos realizados a base de café, el cual cosechan y luego tuestan para su comercialización y posterior industrialización.
Díaz descubrió su pasión por el café y ha logrado combinar su experiencia en los medios con una tradición familiar de tres generaciones en la caficultura. “Cuando nací ya estaba viendo el café. Sin embargo, yo no me ocupaba de esa parte. Soy comunicador, igual que usted”.
A pesar de su carrera en la comunicación, Díaz se dio cuenta de que el café tenía un potencial que podía explotar. “La comunicación no da dinero”, afirmó, explicando que poco a poco se fue alejando del periodismo para dedicarse a la creación de un aderezo para café, el cual evolucionó a un negocio más amplio.
“Lo que yo quería era crear un producto que fuera un aderezo para el café, una mezcla de especias, pero alguien me dijo: ‘¿Será factible eso?’ Y, bueno, una cosa llevó a la otra y empezamos a tostar café”, destacó.
Díaz relató que empezó en su hogar utilizando métodos tradicionales. “Empezamos a tostar café en una cocina de leña, y las redes jugaron un papel fundamental. Ponía videos de lo que estaba haciendo y la gente se interesaba”.
El impulso llegó cuando se inauguró la carretera turística Gregorio Luperón, que atrajo más clientes al local que había montado. “Lo que en principio quería era vender una bolsa de café, pero en menos de 15 días ya teníamos el negocio lleno de gente”.
Lo que inició como un simple tostado de café se convirtió en una oferta más amplia cuando Díaz comenzó a brindar un servicio completo. “El café es un producto de consumo, pero también de costumbre. La gente empezó a decirme: ‘¿Usted no lo cuela para que lo probemos?’. Y así fue como el servicio pasó a ser nuestra oferta principal”.
El negocio ha crecido hasta tener más de 14 empleados directos. Díaz destacó la importancia de la perseverancia en su transición de comunicador a emprendedor. “La paciencia es clave. En República Dominicana todos queremos que nuestra empresa deje dinero al otro día, pero no es así. Hay que perseverar, tener paciencia y dedicación”.
Además de vender café, han diversificado su oferta, incluyendo productos derivados del café y colaborando con laboratorios para crear artículos como cremas y productos capilares a base de café. También ofrecen tours para turistas donde les enseñan el proceso del café, desde la siembra hasta la taza. “Es una simbiosis entre la educación, el negocio, el turismo y la cultura. Eso es lo que hemos tratado de hacer aquí, y lo estamos logrando”.
Es evidente el orgullo que siente Díaz por el café dominicano y su misión de resaltar la cultura cafetera del país. “Estamos mezclando la industria, el comercio, el turismo y la cultura. Ese es el concepto. Somos un país de servicio, y hemos dejado de ser una economía de producción”.













