La Feria Internacional de Turismo de Madrid, conocida como Fitur, es, sin duda, un evento de suma importancia para una de las actividades más importantes para economías como la de República Dominicana.
El turismo como actividad económica, sin embargo, tiene vulnerabilidades: el cambio climático está entre sus principales amenazas. Pero también están los conflictos bélicos, inestabilidad política, inseguridad ciudadana, insalubridad, costos de los combustibles y la falta de un sistema jurídico que asegure las inversiones. Y seguro que hay más.
En todo caso, República Dominicana ha sabido posicionarse como un destino de referencia en América Latina, manteniéndose como el segundo país más visitado después de México. Esta actividad generó alrededor de US$11,000 millones el año pasado con la llegada de más de 11 millones de visitantes. Sin duda, todo un sector que crece y aporta.
En detalle, República Dominicana tuvo un final de año “extraordinario” con la llegada de 8,535,742 turistas vía aérea y otros 2,656,305 cruceristas en el período enero-diciembre, alcanzando así la histórica cifra de 11,192,047 visitantes en 2024.
¿Por qué nuestro país debe seguir participando en estos eventos de promoción turística en todo el mundo? La respuesta parece obvia, pero si no muestras lo que tiene jamás podrás venderlo. Nuestros atractivos naturales y la calidad de la gente, por el trato siempre amable al turista, son, sin quizá, dos nuestras fortalezas. Sin embargo, República Dominicana también viene siendo un ejemplo en respetar los recursos naturales como vía segura hacia la sostenibilidad.
Todos los proyectos que durante los últimos años se han desarrollado han puesto en primer lugar el cuidado del medio ambiente, lo cual habla muy bien de la responsabilidad y conciencia del empresariado. Igualmente, la banca, como aliado seguro del desarrollo turístico, porque hace negocios con esta actividad, como debe ser, es cuidadosa en financiar proyectos respetuosos del entorno.
La integración de las comunidades al desarrollo turístico también es fundamental. Es harto conocido que las zonas turísticas desarrollan otras actividades económicas relacionadas, lo que establece claramente la capacidad de encadenamiento del turismo.
Cuidar el turismo, promoverlo como una actividad responsable e importante para la economía, significa cuidar alrededor de 950,000 empleos relacionados con el sector en 2024 de manera directa e indirecta. Implica, además, valorar los US$26,000 millones del producto interno bruto, o sea, que el turismo representó casi un 20% en nuestra economía. Se agregan RD$130,000 millones en pagos tributarios al fisco.
Entonces, hay que preguntarse: ¿es rentable para el país participar en estos eventos de promoción turística? Quien diga lo contrario simplemente ignora cómo funciona el mundo hoy. Desconoce la interconexión que existe entre las economías y los mercados.
República Dominicana no sólo está obligada a participar en eventos como Fitur, porque quedarse fuera sería un “jaraquiri”, sino que de este tipo de actividades dependen otras actividades económicas que generan valor agregado a la economía. Si no hubiera turismo, por ejemplo, el sector agropecuario no vendiera casi US$1,000 millones en alimentos a los hoteles y sólo hay que verificar a cuántos más encadena el turismo a través de las actividades de cultivo.












