Las exportaciones dominicanas superaron los US$12,925 millones en 2024, registrando un crecimiento interanual del 8.3% en comparación con 2023, de acuerdo con los datos preliminares del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana).
A pesar de este crecimiento, por los cambios en regulaciones comerciales en diferentes países, especialmente europeos, República Dominicana se enfrenta ante la oportunidad y el reto de que las empresas exportadoras integren prácticas sostenibles, tanto en sus procesos de producción como en la comercialización para incursionar en estos mercados.
Así quedó evidenciado en el panel “Oferta exportable sostenible”, celebrado en el Foro Innovación y Sostenibilidad: Nueva ruta para invertir con propósito, en el marco de Expo Sostenible, el cual contó con la participación de Ana María Díaz, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en República Dominicana; Luis Areque de Juan, jefe de la sección Comercial de la Delegación de la Unión Europea, y Kilian L. Moser, gerente de Operaciones de Yacao.
Durante la apertura del foro, la directora de ProDominicana, Biviana Riveiro, señaló que las empresas deben incorporar prácticas sostenibles como parte integral de sus operaciones, ya que “no es un cliché, ni es un tema de moda”.
Sin embargo, precisó que República Dominicana puede aprovechar los beneficios de la economía verde y azul. “Somos un país que, entre otras muchas cosas, como nuestras grandes producciones a través de las zonas francas o de dentro del régimen nacional, tiene una vocación agrícola que contribuye con la sostenibilidad y la seguridad alimentaria”.
Por lo tanto, según recomendó la funcionaria, es necesario examinar la “forma en que producimos, cómo abonamos nuestra tierra, cómo empacamos nuestros productos y cómo generamos estos residuos”.
Exportaciones
Al ser cuestionado por Elizabeth Mena, organizadora de Expo Sostenible, el jefe de la Sección Comercial de la Delegación de la Unión Europea explicó los cambios en las políticas de importación de los países europeos.
“La Unión Europea es un agente de cambio, un abanderado de la sostenibilidad, de la lucha contra el cambio climático”, aseguró, al precisar que, como parte del pacto verde, se han puesto en vigencia regulaciones que afectan a algunos productos, especialmente en el ámbito agropecuario.
Un ejemplo de ello es el Reglamento sobre Deforestación de la Unión Europea (EUDR), el cual establece que no podrán ingresar al territorio europeo “productos que lleven consigo huellas de deforestación”. Esta regulación afecta el cacao, café, soja, carne bovina, caucho, madera, entre otros.
Esta medida responde a una demanda de los consumidores europeos, quienes “están más formados, leen etiquetas, quieren saber de dónde viene el producto, que no quieren que lo que consuman haya provocado la deforestación de un bosque precioso y antiguo en cualquier país del mundo”.
En caso de no cumplir con las políticas, “la consecuencia inmediata es que no podrán entrar en la Unión Europea y quedan retenidos por alguna cuestión fitosanitaria”, explicó De Juan, al señalar que, normalmente, los productos se destruyen en Aduanas. “El exportador tiene la opción de traérselo de vuelta, pero muchos productos, si son perecederos, deben destruirse, porque pierde más trayéndoselo”.
De acuerdo con el ejecutivo, el 65% de los productos agropecuarios que exporta el país a la Unión Europea son orgánicos. Por lo tanto, seguir esta normativa se hace vital para aumentar el porcentaje.
Políticas públicas
La representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en República Dominicana afirmó que el país “está en una posición muy alta en la región en torno a nuestros indicadores de desarrollo humano”.
Además, destacó que la nación caribeña cuenta con marcos regulatorios que impulsan tanto la competitividad, como las exportaciones, y también la infraestructura y la logística, que son “realmente la base de poder empujar las agendas de competitividad orientadas hacia la exportación”.
“Pero, sin dudas, siempre se puede hacer más”, señaló, al recomendar acciones que deben desarrollarse para seguir fortaleciendo la institucionalidad alrededor de la exportación. La primera es crear más espacios públicos y privados de diálogo e intercambio, donde se involucre a las comunidades.
Asimismo, invitó a crear una hoja de ruta que vaya orientada a generar valor agregado. “Las exportaciones sostenibles tienen que partir de una visión a largo plazo, porque no hay nada que se consiga, como lo demuestran las experiencias que hoy hemos escuchado, con varita mágica”.













