“Lo que se mide, se puede mejorar”. Máxima de general aceptación.
Uno de los pilares técnicos fundamentales de cualquier sistema nacional de calidad es la metrología. En el caso dominicano, esta disciplina adquiere una relevancia formal y operativa gracias a la Ley 166-12 que establece el Sistema Dominicano para la Calidad (Sidocal). Aunque suele ser el componente menos reconocido y comprendido, su importancia es innegable.
Con raíces que se extienden a lo largo de milenios, la metrología garantiza la precisión y fiabilidad en procesos críticos, y constituye la base sobre la que se edifica la competitividad empresarial y la defensa de los derechos de consumidores.
En la literatura especializada se define a la metrología como “la ciencia que se ocupa de la medida”. Así, el Diccionario Internacional de Metrología, en su tercera edición, la describe como “la ciencia de las mediciones y sus aplicaciones”, abarcando tanto los aspectos teóricos como prácticos, sin importar la incertidumbre inherente o el campo de aplicación. Su omnipresencia es uno de sus atributos más relevantes: la metrología está en todas partes, de forma tan sutil que a menudo pasa desapercibida, pero desde los albores de la humanidad ha sido esencial para garantizar la exactitud de pesos y medidas.
La dinámica de la sociedad moderna se sustenta en la confianza, y es en este andamio donde la fiabilidad de las mediciones juega un papel crucial. En el ámbito de los intercambios comerciales, disponer de medidas precisas, trazables y verificables es indispensable. Nadie querría un producto sin la garantía de que sus dimensiones, peso u otras características coincidan con lo prometido.
La precisión en las mediciones no es solo un tema técnico, sino una condición sine qua non para el desarrollo y la calidad de vida. Por ejemplo, la salud humana depende de la capacidad de los centros especializados para ofrecer diagnósticos precisos, y los análisis de laboratorio, que necesariamente implican mediciones, son fundamentales para asegurar que los productos cumplan con normativas en cuanto a la presencia normalizada o ausencia de sustancias potencialmente dañinas.
De igual forma, la metrología desempeña un rol decisivo en la seguridad vial, asegurando el correcto funcionamiento de instrumentos como manómetros, frenómetros, alineadores y cinemómetros, entre otros. Cuando adquirimos gas o combustible de cualquier clase, es imprescindible contar con la certeza de que las cantidades suministradas se correspondan con lo facturado.
Además, numerosas medidas destinadas a preservar la seguridad e higiene en el trabajo -por ejemplo, en la determinación de niveles de ruido, temperatura o radiación- dependen de mediciones precisas y confiables.
En general, y a pesar de su carácter a menudo invisible y subestimado, la metrología es fundamental para el funcionamiento eficiente de procesos industriales, la investigación, la innovación, la protección de los derechos de los consumidores y usuarios (Metrología Legal) y la seguridad en ámbitos tan diversos como la salud, el trabajo, el transporte, el medio ambiente y los intercambios comerciales.
Los hacedores de políticas públicas deben comprender que, en países industrializados, el coste de implementar sistemas de medición precisos representa algo más del 1% del PIB, mientras que su retorno económico oscila entre el 2% y el 7%.
¿Podemos imaginar el impacto negativo en el PIB dominicano si operamos con medidas no trazables, es decir, sin la verificación mediante patrones metrológicos de alta calidad? Es tiempo de que los sectores industriales pongan atención -y también aporten recursos-para el desarrollo de la infraestructura metrológica del país, si es que en realidad se proponen evitar pérdidas económicas y garantizar un desarrollo sostenible y competitivo.
En próximas entregas se profundizará en las estrategias necesarias para asegurar mediciones confiables dentro del entramado de nuestra infraestructura nacional de la calidad (Sidocal), elemento clave para impulsar el progreso y la prosperidad de nuestra nación.












