El sector eléctrico dominicano se mantiene en permanente crisis, específicamente, por las deficiencias en la comercialización del servicio, lo que provoca constantes pérdidas directas e indirectas para el Estado. Directas, a través del subsidio para cubrir el déficit de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE), e indirectas, por su impacto en la competitividad, eficiencia, desarrollo y crecimiento para la economía.
Pero no todo es negativo. Es la expresión de consuelo de todos los que han administrado el Estado en los últimos años, al decir que la oferta en generación se ha duplicado en la última década. Eso es cierto, gracias a inversiones tanto del Estado como del sector privado. Pero ¿a qué precio?
De acuerdo con cifras oficiales, en los últimos diez años, el Gobierno ha destinado RD$553,075.1 millones en subsidio al déficit de Edenorte, Edesur y EdeEste, lo que equivale a US$10,322.4 millones a la tasa de cambio de cada año, para un promedio anual de US$1,032.2 millones.
Fuera del promedio, la situación es peor, pues cada año el subsidio aumenta. Por ejemplo, en 2015 el Gobierno destinó RD$36,600.3 millones (US$812.4 millones) al subsidio eléctrico, pero el año pasado fueron RD$92,264.4 millones (US$1,560.8 millones).
Esto indica que cada año el gasto en subsidio eléctrico se va incrementando en lugar de estabilizarse o de reducirse; incluso, a pesar de que en 2021 la tarifa eléctrica fue incrementada en un promedio de 26%.
Más dinero y más pérdidas
Otra situación adversa que muestra el Estado en su gestión eléctrica es la referente a resultados. Si cada año el Gobierno tiene que gastar en promedio más de US$1,000 millones en subsidio eléctrico, además de que los clientes de las EDE deben pagar religiosamente en servicio que reciben, ¿por qué razón las pérdidas operativas de las distribuidoras, en lugar de estabilizarse o reducirse, van en aumento?
Las justificaciones son constantes. De hecho, el eléctrico es, quizás, el sector donde mayor cantidad de teóricos y expertos se destacan con la capacidad de explicar las razones por las que el subsidio es alto y las pérdidas son constantes. Nadie admite deficiencia o incapacidad. Para ese panorama hay explicaciones “justificativas” de cada funcionario de turno en las empresas e instituciones involucradas.
Pero las cifras son incuestionables. Informes del Ministerio de Energía y Minas (MEM) indican que las pérdidas de las EDE también crecen junto con el gasto estatal en subsidio.
Cuando se suman las pérdidas operativas por energía colocada y no facturada, efectos de averías, exceso en personal y gasto de nómina, con la energía que sí se factura, pero no se cobra, entonces las pérdidas totales de las EDE se ubican en 43.2% al cierre del año pasado.
Las pérdidas regulares están en 37.7%, mientras lo que lo que se factura y no se cobra es de un 5.5%, para un 43.2%. Un elemento que se destaca es el de “mal en peor”. Esto así, porque en 2015 las pérdidas regulares estaban en 31.1%, para el 2019 habían bajado a 27.1%, pero en los últimos cinco años comenzaron a aumentar de nuevo hasta colocarse en 37.7%.
Lo mismo ocurre con las pérdidas totales, que hace 10 años eran 34.1%, se vinieron reduciendo, aunque lentamente, hasta colocarse en 30.6% al cierre de 2019, pero volvieron a deteriorarse en los años siguientes hasta el 43.7% actual.
Se puede argumentar que los efectos económicos de la pandemia de 2020 habrían provocado esas pérdidas. Pero las propias cifras derriban ese argumento, debido a que para el 2022, sin pandemia y con precios de los combustibles de generación altos, las pérdidas regulares de las EDE eran 32.4% y en 2023 subieron al 36.1% para cerrar en 2024 en 37.7%.
Desde 2022 al 2024 las pérdidas de las EDE se incrementaron en 5.4 puntos porcentuales, aun con precios de generación más bajos y sin los efectos de la pandemia. El Pacto Eléctrico se firmó en 2021, pero su aplicación es nula.
Poca inversión
En los años siguientes a la pandemia, el Gobierno dispuso suministrar 24 horas de electricidad a todos los sectores, pagaran o no el servicio, mientras que se detuvieron las inversiones en rehabilitación de redes y compra de medidores y de transformadores.
De ahí que las pérdidas de las EDE y el gasto en subsidio se incrementó a los niveles actuales. Desde finales del año pasado se trabaja en mejorar eso.












