República Dominicana tiene una actividad sísmica constante. Durante los dos primeros meses de 2025 se han registrado más de 382 temblores de tierra, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Sismología (CNS) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que señala, además, que el año pasado se reportaron más de 3,392 sismos de baja magnitud en la escala de Richter.
En un país donde los temblores de tierra se generan a diario, la infraestructura resiliente es vital. Al respecto, la geóloga Caroldania Díaz explica a elDinero que ninguna nación está “completamente” preparada ante sismos y tsunamis, incluso si se implementan medidas de prevención. República Dominicana no es la excepción.
No obstante, asegura que República Dominicana cuenta con un sistema de alerta temprana, el cual es gestionado por el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) y el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), que a su vez, se encargan de monitorear y emitir alertas ante el posible impacto de un fenómeno natural. Asimismo, se han realizado mejoras en infraestructura sismorresistente y en planes de evacuación.
Sin embargo, Díaz destaca que aún persisten retos como la preparación ciudadana sobre el tema, por lo que entiende que es necesaria la educación y la realización de simulacros, lo cual contribuiría a una respuesta más efectiva a los desastres naturales. Además, las prácticas constructivas no reguladas, la falta de políticas sólidas y gobernanza ineficaz, así como restricciones financieras son algunos de los desafíos para implementar soluciones de infraestructura resiliente en el país.
De su lado, el sismólogo Jottin Leonel asegura a este medio que en el país existen “buenas” normas para la construcción de infraestructura resiliente, las cuales tienen oportunidades de mejora, sin embargo, consideró que “hay que sacarlas del papel”.
Desafíos en República Dominicana
En tanto que el ingeniero civil Carlos Pérez afirma que las normativas en el país caribeño deben actualizarse, debido a que las regulaciones “pueden ser insuficientes en algunas zonas o difíciles de aplicar en entornos urbanos consolidados”. Pero además, dice, el alto costo de implementación plantea un reto para las construcciones resilientes.
Además, Pérez indica que República Dominicana no cuenta con un plan de evaluación de estructuras a nivel público. Al reconocer que en el país hay desafíos técnicos, económicos y sociales, sostiene que uno de los principales es la evaluación precisa de la amenaza de sismos y tsunamis, por lo que valora la importancia de estudios geotécnicos y geofísicos para determinar la sismicidad de la zona, la posibilidad de licuefacción del suelo y la generación de tsunamis.
También, destaca la urgencia de la planificación urbana para asegurar la zonificación adecuada, el diseño de rutas de evacuación eficientes y la integración de barreras naturales o artificiales para mitigar el impacto de tsunamis.
Leonel cuenta que desde el Gobierno se han desarrollado iniciativas para fortalecer la infraestructura a nivel nacional, priorizando los hospitales. “Se preparó un grupo de ingenieros estructuralistas para evaluar las capacidades de todos los hospitales del país e intervenir para fortalecer la estructura de aquellos que necesiten ser reforzados”, puntualiza.
En cambio, la geóloga Díaz precisa que en el contexto de terremotos y tsunamis, las infraestructuras más críticas son aquellas que aseguran la seguridad pública y la continuidad de los servicios esenciales. Para ella, es esencial cumplir con las normativas de construcción establecidas. “El cumplimiento de estas normas, supervisado por el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia), es fundamental para minimizar riesgos y garantizar la resiliencia de las infraestructuras ante desastres”, detalla, al tiempo de agregar que la resistencia de estas estructuras depende de su diseño y calidad constructiva.
Construcciones resilientes
El ingeniero Pérez destaca a elDinero que para construir infraestructuras resilientes se requiere una evaluación sísmica según establecen los reglamentos en República Dominicana, debido a que las características geológicas y del suelo influyen directamente en la respuesta de la edificación ante eventos sísmicos. “Para ello, se realizan estudios que permiten caracterizar la peligrosidad sísmica local, identificando los principales efectos que pueden amplificar el movimiento del suelo y afectar la estabilidad de la estructura”, explica.
Asimismo, resalta la necesidad de identificar fallas geológicas activas y estimular la aceleración máxima del suelo en la zona, lo cual se logra con estudios de sismicidad histórica y modelos probabilísticos.
También, se deben realizar pruebas de penetración estándar (SPT), mediciones de ondas de corte y estudios de microzonificación sísmica con el objetivo de analizar las condiciones de suelo. “El análisis del comportamiento dinámico del suelo ante cargas sísmicas es fundamental, ya que ciertos tipos de suelos pueden amplificar las ondas sísmicas o sufrir fenómenos como licuefacción, asentamientos o deslizamientos”, dijo.
Destaca la importancia de la interacción entre el suelo y la estructura, que determina cómo la cimentación y el edificio responden a un sismo. “Para evaluar este fenómeno, se realizan simulaciones numéricas que permiten prever deformaciones y esfuerzos en la estructura bajo distintos escenarios sísmicos”, expresa.
En una entrevista con elDinero, Pérez indica que en República Dominicana existen normas y códigos para construcciones resilientes ante un evento sísmico. Uno de ellos es el Reglamento R-24, sin embargo, señaló que requiere una actualización, ya que “contempla parte de lo necesario”. Cuenta, además, que hay profesionales que usan normas estadounidenses y europeas, así como las de Chile y México, las cuales, a su juicio, son más estrictas que las de Quisqueya.
Adaptación
El ingeniero Pérez afirma que es posible adaptar edificaciones antiguas y hacerlas resilientes ante terremotos y tsunamis. Para ello, asegura, es vital evaluar su estado actual, identificar vulnerabilidades estructurales y aplicar técnicas de rehabilitación sísmica adecuadas.
También, refiere que el refuerzo de los sistemas de soporte mediante la adición de elementos estructurales es una de las técnicas más usadas, que a su vez, permite aumentar la resistencia del edificio. Esta, de acuerdo con Pérez, “puede incluir el uso de contrafuertes, muros de corte de concreto armado o la instalación de marcos de acero que redistribuyan las fuerzas sísmicas de manera más eficiente”.
Según el profesional, es posible aumentar la capacidad de disipación de energía de la estructura, implementando amortiguadores sísmicos o sistemas de aislamiento en la base. Los amortiguadores de fluido viscoso o de fricción, explica, ayudan a reducir la transferencia de energía del sismo a la estructura, mientras que los sistemas de aislamiento sísmico permiten desacoplar la edificación del movimiento del suelo, disminuyendo significativamente las fuerzas internas inducidas por el sismo.
Asimismo, refiere a elDinero que también hay medidas para reducir el impacto de un tsunami en zonas costeras. No obstante, aclara que cualquier intervención debe considerar la compatibilidad de los nuevos materiales con los existentes y el cumplimiento de normativas sísmicas actualizadas.
Materiales
Las técnicas de diseño sísmico y contra tsunamis incluyen el aislamiento sísmico, disipadores de energía, diseño flexible y reforzado, cimentaciones profundas y mejoramiento de suelo, entre otros. En cuanto a los materiales para construcciones se utilizan hormigón de alto rendimiento y hormigón reforzado con fibras, lo cual aumenta la resistencia, ductilidad y durabilidad frente a cargas dinámicas extremas.
Asimismo, se usa el acero de alta resistencia y memoria de forma para la absorción de energía, así como la recuperación de la forma original tras deformaciones severas.

Alertas
El sismólogo Leonel cuenta a este medio que es imposible predecir terremotos, por lo que el trabajo del Centro Nacional de Sismología de la UASD se centra en detectarlos en los primeros segundos tras ocurridos y comunicarlo a las autoridades pertinentes, así como a la ciudadanía.
República Dominicana posee sistemas automáticos que son capaces de obtener la ubicación exacta y magnitud de un sismo con más de un 95% de precisión. “El CNS-UASD cuenta con 68 estaciones sísmicas distribuidas en el país, que utilizan dos tecnologías básicas: una que mide la velocidad con que se mueve el suelo, utilizada para eventos pequeños y sensores que miden la aceleración del movimiento del suelo, usados para eventos con magnitud mayores de 4”, detalla.
Sin embargo, Leonel explica que el país tiene poco tiempo de reacción ante un sismo, debido a su cercanía a la zona de fallas geológicas. En el caso de que el evento sísmico provoque un tsunami, el país cuenta con ocho minutos aproximadamente de preparación ante la llegada de las primeras olas.
Si un temblor de tierra supera los 6 grados, se activa un protocolo de alerta de tsunami. La advertencia no significa que ocurrirá inminentemente, sino que se generó un evento con potencial de tsunami. Culminado el sismo, un analista determina la localización y el sistema de falla asociado, y establece si las condiciones son propicias para la formación del tsunami.
De acuerdo con Leonel, para el monitoreo en el Caribe, República Dominicana comparte datos con la Red Sísmica de Puerto Rico (RSPR), el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), la Red de la Unión del Caribe, administrada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, siglas en inglés). No obstante, persisten retos, ya que los equipos de esa red requieren mantenimiento o sustitución por obsolescencia de tecnología, así como visitas periódicas.

Educación
El Centro Nacional de Sismología publica recursos didácticos para prepararse ante sismos, y lo que debe tener una mochila de emergencias. Además, organiza charlas y talleres en centros educativos.
De acuerdo con la geóloga Díaz, la educación y la sensibilización ciudadana es vital para reducir el riesgo de pérdidas humanas. En tanto, el ingeniero Pérez resalta la importancia de la educación comunitaria sobre evacuación en caso de un sismo de gran magnitud.
También, el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) lleva a cabo simulacros de evacuación sobre sismos para preparar a la ciudadanía en caso de que ocurra.
¿Qué hacer?
El experto en sismología Leonel recomienda elaborar un plan de emergencia en las familias, el cual debe incluir puntos de reunión seguros dentro y fuera de la casa, asignar responsabilidades a cada miembro de la familia, así como conocer la ruta de evacuación.
Leonel insta a alistar una mochila de emergencias, que debe tener agua potable y alimentos (con fecha de vencimiento de al menos tres años y cambiarlo cada cierto tiempo), linterna, baterías, botiquín de primeros auxilios, documentos y dinero en efectivo. Además, sugiere asegurar estanterías, televisores y muebles altos en la pared y practicar simulacros.
Durante un sismo, se recomienda agacharse, cubrirse y sujetarse. “Si alguien está dentro de un edificio, debe protegerse bajo una mesa resistente o junto a una pared estructural”, aconseja, al añadir que si la persona está en la calle, lo adecuado es alejarse de postes de electricidad, árboles y edificios que pueden colapsar. Tras un evento sísmico, Leonel insta a salir de la estructura hacia un punto seguro. Si por alguna razón una persona queda atrapada, el experto llama a usar un silbato o golpear algo, y solo “utilizar la voz en caso de ser necesario”.
También, es necesario escuchar informaciones oficiales a través de Internet y radio. Además, se sugiere estar en zonas seguras ante las réplicas.
Advertencia
Cuando un sismo supera una magnitud de seis grados en la escala de Richter, se activa un protocolo de alerta de tsunami, que a su vez, crea una advertencia, lo cual quiere decir que se generó un evento sísmico que podría ocasionar un tsunami.
Tras el evento sísmico, un analista determina la localización y el sistema de falla asociado, entonces comprueba si las condiciones son propicias para la formación de un tsunami. De ser así, el nivel de advertencia aumenta a alerta, en caso contrario, entonces se desestima la advertencia.
Para el monitoreo del área del Caribe, el país comparte datos en tiempo real con la Red Sísmica de Puerto Rico (RSPR), el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), la Red de la Unión del Caribe, administrada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El CNS-UASD cuenta con 68 estaciones sísmicas distribuidas en el país, que utilizan dos tecnologías básicas: una mide la velocidad con que se mueve el suelo, utilizada para eventos pequeños y otra que son sensores que miden la aceleración del movimiento del suelo, usados para eventos con magnitudes mayores de 4 en la escala Richter.
Ambas tecnologías se complementan, por lo que se llevan prácticamente como dos redes sismológicas independientes, aunque en algunas localizaciones se usan ambas tecnologías.







