La Cámara Dominicana de Aseguradoras y Reaseguradoras (Cadoar), en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lanzó un reto de innovación al mercado asegurador el martes 25 de febrero.
Esta iniciativa busca incentivar la presentación de proyectos enfocados en seguros inclusivos no tradicionales, diseñados para sectores con necesidades específicas y dificultades socioeconómicas que los mantienen al margen de la protección del mercado asegurador.
En palabras del director ejecutivo de Cadoar, Franklin Glass: “Tenemos una imperiosa necesidad de implementar soluciones centradas en las personas, diseñadas para abordar las necesidades específicas de poblaciones vulnerables a través de la innovación, la colaboración multisectorial y el fortalecimiento de capacidades”.
Glass respaldó su afirmación con datos alarmantes: el 60% del parque vehicular en el país está compuesto por motocicletas, las cuales participan en el 70% de los accidentes de tránsito. A esto se suma que cada año, más de 27,000 personas quedan con alguna discapacidad como resultado de estos accidentes.
Un desafío urgente y complejo
En la actualidad, más de 300,000 motocicletas son utilizadas como herramientas de trabajo por pequeños emprendedores, convirtiéndose en miniempresas móviles que operan bajo un nivel de riesgo significativamente mayor al del transporte convencional. Sin embargo, la mayoría de estas unidades no cuentan con cobertura de seguros, pues las aseguradoras tradicionales no ofrecen productos accesibles para este segmento debido a su alta siniestralidad.
El reto planteado por Cadoar y el PNUD enfrenta un obstáculo clave: el elevado índice de accidentes en el país hace que los seguros para motocicletas resulten poco rentables para las aseguradoras.
No obstante, esta problemática debe abordarse con urgencia para cerrar la enorme brecha de desigualdad social que afecta a estos trabajadores.
La mayoría de los motociclistas son el sustento de sus hogares, y un accidente los deja inhabilitados, agravando la pobreza y la vulnerabilidad económica de miles de familias en el país.
Una solución requiere esfuerzo conjunto. Las aseguradoras, al ser empresas con objetivos de rentabilidad, necesitarían establecer primas que resultarían inaccesibles para la mayoría de los motociclistas, especialmente considerando la falta de cultura de prevención en este sector. Por ello, cualquier solución viable deberá involucrar la cooperación del asegurado, el mercado y el regulador/gobierno para hacer frente a esta crisis de protección social.
En este sentido, una posible alternativa sería la creación de un fideicomiso, donde se establezca la identificación y matriculación obligatoria de las motocicletas, con el pago de una cuota anual de RD$1,200 a través de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Este fondo permitiría que el Estado cubriera los costos de hospitalización y un monto determinado para la reparación de daños, según cálculos actuariales.
Si bien esta no es una solución sencilla, es una propuesta concreta para avanzar en la construcción de un sistema de seguros inclusivos. Como bien dice el refrán: “Si queremos conquistar el cielo, debemos hacer brotar las alas”.











