República Dominicana se encuentra en una posición estratégica para aprovechar las recientes políticas comerciales adoptadas por Estados Unidos, que incluyen la aplicación de aranceles a varios países, según indicó Roberto Despradel, ejecutivo principal de Dasa Consultores.
Según el economista, las exportaciones dominicanas, especialmente las de zona franca, pueden verse menos afectadas por este nuevo arancel de 10%, debido a la alta integración comercial con el país norteamericano.
Explicó que la regla del 20% de contenido nacional, que permite que los productos con más de un 20% de insumos estadounidenses sean excluidos de la base impositiva, beneficiaría a la República Dominicana.
Esto se debe a que muchos de los productos exportados por el país contienen una proporción significativa de componentes provenientes de Estados Unidos. Así, a pesar de la imposición de un arancel generalizado, las exportaciones dominicanas podrían experimentar un impacto menor en comparación con otros países.
En su intervención durante el acto de conmemoración del Día de la Industria Nacional y el sexagésimo tercer aniversario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), destacó que los aranceles universales afectarán a todos los países, sin distinción de acuerdos comerciales. Sin embargo, la alta dependencia del país de su relación comercial con la nación del norte la coloca en una posición privilegiada frente a otros países que no tienen el mismo nivel de interdependencia económica.
También abordó la creciente tendencia de los países a utilizar el comercio como una herramienta geopolítica, especialmente en la era de la competencia con China. En este sentido, subrayó que las políticas de desregulación, el fortalecimiento de la industria local y la imposición de aranceles están diseñadas para proteger las industrias estratégicas de Estados Unidos.
A pesar de estas medidas, la nación dominicana, que tiene una relación cercana con Estados Unidos, podría ser vista como un socio confiable en este nuevo escenario geopolítico.
Añadió que, aunque el país enfrenta desafíos como la competencia desleal y las cargas tributarias, existe una oportunidad clara para el país de defender sus exportaciones con una política industrial activa.
La clave, según el CEO, está en trabajar en conjunto con las asociaciones empresariales y las instituciones gubernamentales para fortalecer la competitividad del sector industrial dominicano.
También advirtió que, si bien estas medidas son una ventaja para República Dominicana, es importante esperar y observar cómo se desarrollan las acciones dentro de EE. UU. La política estadounidense está en constante cambio, y las medidas adoptadas por la administración del presidente Biden, que incluyen un enfoque estratégico en la tecnología y la sostenibilidad, podrían evolucionar en función de las necesidades internas del país y lo que decida el presidente Trump.
Recalcó que el país a debe capitalizar su relación con Estados Unidos, una de las más importantes para la economía dominicana, a través de políticas industriales que no solo defiendan las exportaciones, sino que también mejoren la competitividad en el mercado global.
Con una alta dependencia de factores como el turismo, las remesas y la inversión extranjera directa, el país tiene una oportunidad única para continuar fortaleciendo sus lazos comerciales con su principal socio económico.











