República Dominicana enfrenta un desafío crítico en su capacidad de almacenamiento de combustibles fósiles, un problema que afecta tanto la economía como la seguridad nacional.
La infraestructura limitada para el almacenamiento de combustible impide que el país aproveche las oportunidades que ofrece el mercado internacional, como la compra de combustibles a precios más bajos durante ventanas estratégicas o la adquisición de contratos a futuro y seguros de precios en contextos de incertidumbre económica y geopolítica.
En los últimos cuatro años, el consumo interno de combustibles ha mostrado un crecimiento sostenido. Según la Dirección de Impuestos Internos (DGII), las importaciones de hidrocarburos se situaron en 65.9 millones de galones en 2021, aumentaron a 66.3 millones en 2022, a 72.4 millones en 2023 y 74.8 millones de galones en 2024.
Este crecimiento, impulsado por el desarrollo económico y el aumento del parque vehicular, ha puesto de manifiesto las carencias en la capacidad de almacenamiento de combustibles. La falta de infraestructura no solo deja al país expuesto a las fluctuaciones de precios internacionales, sino que también representa un grave riesgo en caso de crisis de suministro.
Otro aspecto preocupante es la vulnerabilidad climática. La ubicación de los depósitos actuales los expone a fenómenos naturales como huracanes y tormentas, que pueden interrumpir el suministro en momentos críticos. Por ello, se hace urgente construir nuevas instalaciones en zonas menos propensas a desastres naturales, diversificando las ubicaciones de los depósitos para mitigar riesgos.
Enfrentar este reto requiere una estrategia integral donde converjan esfuerzos de los sectores público y privado. El Gobierno, de su lado, tiene la responsabilidad de liderar la planificación, la regulación y el establecimiento de incentivos para fomentar la inversión en esta infraestructura crítica.
Igualmente, el sector privado debe aportar capital y experiencia técnica para desarrollar instalaciones modernas, con estándares de seguridad y eficiencia. Además, deben evaluarse mecanismos financieros innovadores, como asociaciones público-privadas, para acelerar la ejecución de estos proyectos.
Aumentar la capacidad de almacenamiento no solo permitirá al país aprovechar oportunidades económicas, como adquirir hidrocarburos a precios más competitivos, sino que también garantizará la estabilidad energética en situaciones de emergencia. En un mundo donde la incertidumbre es la constante, nuestro país debe priorizar esta inversión estratégica.
El almacenamiento adecuado de combustibles no es un lujo, es una necesidad. Ha habido mejoría, por supuesto. La capacidad de almacenamiento de combustibles ha experimentado un crecimiento significativo.
Refidomsa inauguró en diciembre de 2024 cuatro nuevas esferas para el almacenamiento de GLP, aumentando la capacidad de reserva de 140,000 barriles a 380,000 barriles, lo que permite garantizar el suministro nacional por un periodo de hasta 41 días, frente a los 14 días de antes.










