La protección social de los trabajadores formales y sus dependientes en lo referente al “cuidado de la salud de las personas” registró el año pasado un superávit en cuanto a la diferencia entre aportes de los empleados y empleadores y lo que recibieron las administradoras de riesgos de salud (ARS) por la cobertura de servicios que ofrecen.
Sin embargo, ese superávit fue posible gracias a los aportes de los trabajadores del sector público y del Gobierno como empleador. Esto, debido a que los niveles salariales en ese sector son más elevados y la cotización resulta mayor.
En cambio, de no ser por esa participación, la cuenta para servicios de salud en el régimen contributivo sería deficitaria si solo se consideran los aportes del sector privado (tanto de empleados como empleadores).
De acuerdo con estadísticas de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), durante el 2024 los aportes de los empleados y empleadores para el seguro familiar de salud (SFS), de manera específica para la “cuenta de cuidado de la salud”, sumaron RD$91,237.6 millones, mientras que el monto a dispersar a las ARS fue de RD$89,624.3 millones, para un superávit de RD$1,613.3 millones.
Eso es agrupando a todos los trabajadores formales cotizantes y sus dependientes directos, es decir, un promedio de 3,049,673 del sector privado (68.7%) y 1,387,469 (31.3%) del sector público.
Desglose
Cuando se hace una separación de lo recaudado para la cuenta “cuidado de la salud” del sector público y del sector privado, se tienen las diferencias que pudieron causar un déficit en lugar de un superávit.
En el caso del sector privado, las recaudaciones en 2024 completo llegaron a RD$59,193.7 millones, mientras que el monto a dispersar entre las ARS fue de RD$61,598.8 millones, por lo que se produjo un déficit de RD$2,405.1 millones.
Sin embargo, en cuanto a los aportes del Estado como empleador y de sus propios empleados, el monto fue de RD$32,042.3 millones, mientras que los desembolsos a las ARS por la cobertura de servicios de salud fueron de RD$28,024.6 millones, lo que arrojó un superávit de RD$4,018.2 millones.
Cuando se resta el déficit en la cuenta de los aportes del sector privado al sobrante de los del sector público, el resultado es el mencionado superávit de RD$1,613.3 millones.
Aportes y desembolsos
Los aportes de los trabajadores y empleadores para el SFS en el régimen contributivo llegan a un monto equivalente al 10.13% del salario cotizable. De esa cantidad, los empleados aportan el 3.04% de su salario y los empleadores el 7.09%.
Ahora bien, de ese 10.13%, la proporción que va a la “cuanta de cuidado de salud de las personas” es el 9.58%. Esto así, porque hay un 0.48% que se destina a subsidios y otros 0.07% que es para la operatividad de la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril). Esa es la razón por la que, si bien la recaudación para el SFS pudo sumar alrededor de RD$96,547 millones, se establece que para la cuenta de “cuidado de la salud” se canalizan RD$91,237.6 millones (aproximadamente el 94.5%).
Pero ¿cómo se determina la cantidad de dinero que recibirán las ARS por la cobertura de servicios que ofrecen? Eso se aplica con el aporte de una cápita que el Consejo Nacional de la Seguridad Social (CNSS) establece y revisa cada dos años. En 2024 la cápita estaba, y aún está, en RD$1,683.22.
Lo anterior indica que cada mes las ARS reciben RD$1,683.22 por cada afiliado, es decir, trabajadores y sus dependientes, independientemente de que usen o no los servicios de salud dispuestos en el catálogo del SFS.
La razón por la que ese aporte se torna deficitario entre los trabajadores y asegurados del sector privado es porque los salarios son más reducidos que en el sector público, por lo que el aporte, como proporción porcentual, resulta más reducido en determinados casos.
Superávit
Para el sistema de salud en la seguridad social es importante que cada año haya un superávit entre los aportes de empleados y empleadores y los desembolsos a las ARS. Esto así, porque con el fondo que se acumula del superávit el CNSS tiene la posibilidad de aumentar la cápita y ampliar la cobertura en el catálogo de servicios de salud.
En caso de un déficit se tornaría insostenible la cobertura vigente, y si cada año se termina en balance neutro, es decir, sin déficit y sin superávit, también sería perjudicial, porque no habría posibilidad de ampliar la cobertura.
Esto solo es posible si se registra cada año un superávit lo suficientemente amplio para acumular los fondos que se requieren, pues cada procedimiento tiene costos (pruebas de laboratorio, intervenciones quirúrgicas, internamientos, medicamentos, pagos de honorarios a clínicas y a personal de salud, entre otros que se canalizan las ARS). Todos esos recursos salen de los fondos aportados en forma de cápita de RD$1,683.22 por afiliado.













