La decisión del presidente Luis Abinader de reunirse con los tres expresidentes que sobreviven en República Dominicana es una muestra de unidad y fortaleza institucional que posiblemente va más allá de la importancia de los temas que hayan tratado.
El hecho de que cuatro personas con diferencias de ideas y de personalidades, pero con la coincidencia de su amplia experiencia en la administración del Estado se sienten juntas a conversar sobre temas de interés nacional ha de dar como resultados acciones posteriores de alta importancia para el bienestar de la República Dominicana.
Sin embargo, para que esto ofrezca los frutos deseados deben tomarse en cuenta dos aspectos que parecen iguales pero son diferentes: la no politización del encuentro y que no se utilice para tratar temas políticos, a menos que sean de coyuntura e importancia para el fortalecimiento democrático del país, lo cual no parece ser el caso. Que bueno que avanzamos en eso.





