Las finanzas sostenibles se posicionan como el pilar fundamental para el desarrollo económico y social de las economías emergentes de América Latina, incluyendo la República Dominicana.
Así lo afirmó Marcela Ponce, gerente de Servicios de Asesoría en Finanzas Sostenibles para Latinoamérica y el Caribe de la Corporación Financiera Internacional (IFC), durante su intervención en el panel “Panorama financiero regional para la sostenibilidad” en el III Congreso Latinoamericano de Banca Sostenible e Inclusiva.
Ponce destacó que a nivel global se están realizando avances significativos en la transformación del sistema financiero, enfocándose en la economía circular.
En este contexto, señaló que se prevé que dicha economía contribuya al crecimiento del producto interno bruto (PIB), a la generación de empleo y, sobre todo, a una notable reducción de las emisiones de carbono.
“Más de 19 países ya han implementado regulaciones o estrategias relacionadas con la economía circular. La oportunidad de mercado asciende a US$120,000″.
Actualmente, el 50% de los residuos generados en Latinoamérica no están tratados, lo que representa una gran oportunidad para recuperar y reutilizar el valor de los desechos”, explicó Ponce, durante el evento desarrollado por la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) con el apoyo de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA), en hotel Jaragua, en Santo Domingo.
La experta subrayó que en Latinoamérica solo se aprovecha, en promedio, el 10% de los residuos generados.
Sin embargo, enfatizó que existe un potencial considerable para mejorar esta cifra:
“Más del 70% de los residuos son reutilizables y pueden reincorporarse en la cadena de valor”, puntualizó.
Al ser cuestionada sobre quiénes financian estas iniciativas, Ponce mencionó a los bancos comerciales, los gobiernos y los bancos de desarrollo como actores clave. “Lo más importante es que el ecosistema funcione adecuadamente”, afirmó.
“Existen ejemplos en varios países donde bancos de desarrollo cuentan con líneas específicas para financiar la economía circular y han creado productos que responden a las necesidades contextuales”, agregó.
Sin embargo, enfatizó la necesidad de una colaboración más estrecha con instituciones como la IFC y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para facilitar el avance en este ámbito.
Ponce destacó el papel crucial que desempeñan las superintendencias bancarias: “A medida que existan regulaciones y estándares claros sobre cómo debe actuar el sector financiero, será más fácil para todos avanzar hacia un futuro sostenible”, puntualizó.
Explicó que esta iniciativa busca no solo reducir riesgos, sino también crear empleos, aumentar la competitividad regional y fortalecer la resiliencia ante desafíos económicos.
De su lado, Frida Ruiz, representante de la Corporación Financiera Internacional (IFC) en República Dominicana, indicó que el portafolio global de energía de IFC asciende a US$5.8 millones, con un 23% destinado a América Latina y el Caribe y un 55% a energías renovables. “En los últimos 10 años hemos financiado alrededor de US$30 millones en proyectos energéticos en la región”, puntualizó.
Este evento, que se celebra los días 14 y 15 de mayo, reúne a autoridades gubernamentales, ejecutivos bancarios y expertos en sostenibilidad e innovación financiera de unos 20 países.













