San Juan necesita romper con el esquema agrícola tradicional si quiere competir con otras provincias productoras del país. Así lo considera el director regional suroeste del Ministerio de Agricultura, Juan Mateo, quien propone diversificar los cultivos, agregar valor a la producción local y adaptar nuevas tecnologías para mejorar la rentabilidad del campo.
“Debemos ir sembrando lo que se demanda y lo que deja mayores beneficios. No podemos seguir haciendo lo mismo”, sostuvo el funcionario. Desde su perspectiva, San Juan debe dejar de enfocarse únicamente en productos tradicionales como la habichuela, el maíz o la cebolla, aunque reconoce su importancia, y explorar cultivos con alto potencial de exportación como el tabaco tipo capa y las uvas de mesa.
Este enfoque es parte del cambio de visión que impulsa el Gobierno a través del Plan San Juan, que contempla recursos estatales para transformar la matriz productiva de la provincia, históricamente conocida como “el granero del sur”.
El funcionario también subrayó la necesidad de desarrollar agroindustrias en la provincia. Señaló que muchos productos se van del campo sin procesamiento, lo que limita el margen de ganancia para los agricultores. “Aquí se produce mucho queso, se puede sacar yogur, mantequilla… igual en el área agrícola, empacar, etiquetar, agregar valor a lo que producimos para que el productor no siga siendo el que menos gana”, afirmó Mateo.
Advirtió que, actualmente, los mayores beneficios de la producción agrícola se los llevan los intermediarios, a pesar de que el productor asume la mayor parte del esfuerzo y el riesgo.
El director regional destacó los avances que ha habido en la incorporación de tecnología agrícola en San Juan. Mencionó el uso de drones para aplicar pesticidas, la introducción de invernaderos y la mecanización de cultivos como la batata y la habichuela, donde antes predominaban técnicas manuales.
San Juan es actualmente el mayor productor nacional de habichuelas, y también lidera la producción de maíz, cebolla y, en conjunto con zonas de Elías Piña, aguacates. Pero en los últimos años se han iniciado cultivos no tradicionales con miras a la exportación. Es el caso del tabaco tipo capa, utilizado para puros, que se cultiva con nuevas variedades en Las Matas de Farfán.
“El valle es bendecido por su diversidad climática y de suelos. Se cultivan frutas, hortalizas, incluso fresas y manzanas en zonas como Los Montecitos. Pero hay que planificar bien y sembrar con contratos de venta asegurados, porque producir sin mercado es una de las causas del abandono del campo”, explicó.













