La generación Z y los millennials, jóvenes que crecieron entre la disrupción tecnológica, la incertidumbre económica y una pandemia global, se consolidan como el grueso de la fuerza laboral. Representarán el 74% total para el año 2030. Para estas generaciones, ascender en la jerarquía profesional ya no es la meta principal. Los conceptos que toman protagonismo para ellos actualmente son el dinero, el propósito y el bienestar mental.
Un reciente informe de Deloitte, titulado “2025 Gen Z and Millennial Survey”, recoge las declaraciones de más de 23,000 jóvenes de 44 países. Solo el 6% de los encuestados de la generación Z aspira a un puesto de liderazgo senior como objetivo profesional principal. La mayoría apunta a crecer como individuos, a encontrar flexibilidad en sus rutinas y a cultivar un balance sano entre vida y trabajo. Para estos jóvenes, el éxito no se mide por un cargo, sino por la capacidad de mantener la salud mental, desarrollar nuevas habilidades y vivir alineados con sus valores.
Pero en medio de estas prioridades, la seguridad financiera sigue siendo una preocupación constante. Aunque en países como Estados Unidos los millennials han cuadruplicado su patrimonio neto en cinco años, la mayoría de las veces esa riqueza es considerada “fantasma”, al encontrarse atada a activos líquidos, como propiedades o planes de pensión, y no se traduce en dinero disponible. A nivel global, según el estudio, casi la mitad de los encuestados afirma no sentirse financieramente seguro, y más del 50% vive “de cheque en cheque”.
La coherencia ética también gana peso. El levantamiento establece que un 40% de los participantes ha rechazado ofertas laborales por conflicto de valores, y una proporción similar ha renunciado a empleos donde no encontraba un propósito. Las empresas que no sintonizan con causas como la sostenibilidad, la inclusión o el impacto social corren el riesgo de quedarse atrás en la carrera por el talento joven.
Nuevas herramientas
De acuerdo con la investigación de Deloitte, en esas situaciones es donde emerge como aliada la inteligencia artificial generativa (GenAI). Más de la mitad de los millennials y Gen Z ya la utiliza en su día a día laboral, reconociendo sus beneficios en términos de productividad y equilibrio personal.
Sin embargo, indica que también hay inquietud, ya que un 60% teme que esta tecnología reduzca las oportunidades de empleo, especialmente para quienes inician su vida profesional. Este segmento población considera que se está incentivando una nueva ola de interés por la formación técnica y el desarrollo de habilidades blandas, como la empatía, el liderazgo y la gestión emocional.
Entre los hallazgos están que muchas personas de estas generaciones toman distancia de la educación universitaria tradicional. En ese sentido, cerca del 30% decidió no cursar estudios superiores, citando como principales barreras el alto costo y la baja percepción de retorno sobre la inversión. Indica que, en su lugar, optan por caminos alternativos como capacitaciones técnicas, programas de aprendizaje o experiencias prácticas en el trabajo.
América Latina
El informe también muestra que estos cambios no son homogéneos a nivel mundial. En Latinoamérica, se observan comportamientos similares. En Colombia, el 43% de los jóvenes de ambas generaciones ha decidido no ir a la universidad, y el 20% ya no trabaja en la industria que inicialmente pretendía. A pesar de ello, el 76% de los millennials colombianos mantiene como prioridad el propósito laboral.
Mientras que, en Argentina, más de la mitad de los jóvenes ya utiliza la GenAI en su trabajo diario, mientras que un 23% de los millennials ha cambiado de trayectoria profesional respecto a lo que planificaba originalmente. En Perú, el 35% de los jóvenes ha descartado la universidad como vía principal, y el 90% de los encuestados de generación Z considera que el propósito es clave para su bienestar en el trabajo. Sin embargo, un 80% muestra preocupación por el impacto ambiental, un dato por encima del promedio global.
El estudio señala que un 91% de los jóvenes en México dice que el sentido de propósito es esencial para su satisfacción laboral, y más de la mitad ya usa la GenAI en su rutina profesional. No obstante, un tercio señala que su empleo es fuente de ansiedad o estrés.
Por esta razón, la investigación de Deloitte advierte que las empresas deberán evolucionar si quieren atraer y retener al talento joven, ya que ofrecer paquetes salariales competitivos ya no basta. Se requiere construir entornos laborales donde la formación continua, la salud mental, la ética y el propósito sean tan importantes como el salario. “Estas generaciones iniciaron sus carreras marcadas por una pandemia y una crisis financiera, eventos que definieron sus expectativas sobre el trabajo y el éxito”, afirma la directora Global de Personas y Propósitos de Deloitte, Elizabeth Faber. “Hoy, mientras enfrentan el avance de la inteligencia artificial, están reevaluando qué habilidades necesitan y qué apoyo esperan de sus empleadores”, agregó.












