La zona fronteriza de República Dominicana, que abarca siete provincias, cinco de ellas compartiendo un límite geográfico con Haití, se enfrenta a obstáculos significativos que limitan su potencial de desarrollo laboral. Un reciente estudio del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (Mepyd) señala la baja escolaridad y la escasez de oportunidades de capacitación como los principales “talones de Aquiles” para el mercado laboral de esta zona.
Destaca que en 2022 el valor agregado nominal generado en estas provincias alcanzó la considerable cifra de RD$232,659 millones, representando un 4% del valor agregado nacional. Sin embargo, los datos del informe “Estructura del Empleo en la Zona Fronteriza de la República Dominicana” indican que, a pesar de los avances, las tasas de desempleo en la zona fronteriza se mantienen relativamente altas y existe una marcada concentración de la fuerza laboral en actividades de baja productividad.
Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es que la población joven es la que experimenta las mayores dificultades para acceder al empleo. Ante este escenario, el Mepyd subraya la necesidad urgente de implementar programas de capacitación y formación que mejoren la empleabilidad de este segmento de la población, fundamental para el futuro de la región.
El análisis del Mepyd revela que las tasas de participación laboral y ocupación en la zona fronteriza son inferiores a las registradas en el resto del país. En 2022, la población económicamente activa, tanto en su versión abierta como ampliada, sumó 221,106 y 234,498 personas respectivamente, con 209,113 personas efectivamente ocupadas. Las tasas de desempleo se situaron en un 5.4% (abierto) y un 10.4% (ampliado).
Enfatiza que, si bien es cierto que la brecha en los indicadores laborales entre la zona fronteriza y el resto del país ha mostrado una tendencia a la reducción entre 2016 y 2022, especialmente en lo que respecta a la participación, el desempleo y la ocupación, persisten disparidades notables.
Mujeres tienen reto adicional
El estudio también pone el foco en las mujeres de la zona fronteriza, quienes enfrentan desafíos aún mayores. Señala que las féminas presentan tasas de participación y ocupación más bajas, y, al mismo tiempo, tasas de desempleo superiores a las de los hombres y a las de las mujeres del resto del país.
Según el informe, la raíz de muchos de estos problemas reside en el bajo nivel educativo de la población en edad de trabajar en la zona. Un 39% no cuenta con educación formal, y sólo un escaso 9.9% ha alcanzado la educación superior. Aunque se ha observado un incremento en quienes poseen al menos educación secundaria, la mejora en el acceso a la educación sigue siendo una tarea pendiente para potenciar la empleabilidad y atraer inversiones que demanden una fuerza laboral más cualificada.
Recalca que el bajo nivel educativo no solo limita las oportunidades de empleo individuales, sino que también dificulta la atracción de capitales que buscan personal con mayores competencias. Por ello, el Mepyd enfatiza la urgencia de un enfoque integral que combine programas educativos y de capacitación para elevar el nivel de conocimientos y las habilidades de los habitantes de la frontera. Así como implementar programas de formación y capacitación dirigidos a mejorar las habilidades y la empleabilidad de la población, especialmente de los jóvenes y las mujeres, en áreas como tecnología, agricultura sostenible y servicios especializados.
De igual forma, exhorta a implementar políticas y programas que promuevan la igualdad de género en el acceso al empleo, la educación y el desarrollo económico, así como medidas para reducir la brecha salarial y mejorar las condiciones laborales de las mujeres.
“Se requieren políticas y programas dirigidos a mejorar el acceso a la educación, especialmente en áreas rurales, y a fomentar el desarrollo de habilidades relevantes para las demandas del mercado laboral”, insta el estudio, al recomendar fomentar la colaboración entre el sector público, el sector privado y la sociedad civil para identificar oportunidades de inversión, desarrollar proyectos conjuntos y promover el desarrollo económico sostenible en la zona fronteriza.
El análisis educativo de la fuerza laboral indica que mientras que la educación universitaria se concentra en sectores como enseñanza y salud, la agricultura, el comercio y la manufactura siguen dependiendo en gran medida de personal con educación primaria o sin formación formal.







