El “mote” se define como el sobrenombre que se da a alguien o algo por una cualidad o condición específica. Los gobiernos y gobernantes no escapan a eso. En PLD en la gestión 1996-2000 adquirió el “mote” de “come solo”.
En las gestiones de Joaquín Balaguer se hacía referencia a que era un gobierno de “varilla y cemento” en alusión a que solo gestionaba construcción y no inversión en desarrollo social.
Al PLD en la gestión reciente de Danilo Medina le calificaban de ser un gobierno “corrupto”, tal vez sin ser tanto como parece. En el caso actual, la gestión de Luis Abinader y el PRM ha adquirido la fama de ser un gobierno de “muchos anuncios y pocas realizaciones”, a lo que se agrega la percepción, que parece ser real, de que solo se inauguran obras por “etapas” y nunca de forma completa.
Al presidente Abinader le toca sacudirse para que no le llegue el fin de su gestión con la fama de haber gobernado ocho años sin dejar una sola realización notable.
Esperemos











