Comúnmente, las visitas de las misiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la República Dominicana generan grandes expectativas en la población, entendiendo que ese organismo internacional viene a decirnos qué hacer en materia de política fiscal y monetaria, a partir de los hallazgos de la evaluación que hagan del comportamiento de la economía del país.
Pero ocurre que no hay nada nuevo que esa misión no sepa sobre el desempeño de las principales variables macroeconómicas que son de interés capital.
Por ejemplo, el FMI sabe que la economía dominicana ha reducido su ritmo de crecimiento durante los primeros seis meses del 2025 (2.4%) en comparación con igual periodo de 2024 (5.1%) y que esto se ha debido, en parte, a la incertidumbre en el entorno internacional, pero también al bajo nivel de gasto de inversión en infraestructura.
Tampoco es un secreto para los representantes del FMI el hecho de que la deuda pública del país sobrepasó los 60 mil millones de dólares, a julio de este año, y que, como resultado de esto, durante el 2025 se pagará un 28.8% de los ingresos tributarios en forma de intereses de la deuda de marras.
De igual manera, la misión de este organismo internacional debe tener conocimiento certero de que hemos sido incapaces de resolver el problema eléctrico, manteniendo niveles de pérdidas significativas, con energía no facturada y no cobrada del 39%, a marzo de este 2025, lo que ha obligado a establecer un subsidio a las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) de más de 83 mil millones de pesos, convirtiéndose esto en una Espada de Damocles que pende sobre la cabeza del fisco dominicano.
Así también, no nos caben dudas de que quienes integran la misión del FMI que nos visita saben muy bien el grave problema que existe en cuanto a la evasión fiscal, tanto del Impuesto a la Trasferencias de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS), de alrededor de 47%, según algunas estimaciones, como del Impuesto sobre la Renta (ISR), estimada en más de un 60%, a pesar de las inversiones que se han realizado para fortalecer la capacidad técnica y tecnológica de las entidades recaudadoras del país.
En ese mismo sentido, alguien tiene que haberles dicho a los representantes de ese organismo internacional que hemos sido demasiado generosos con muchos sectores productivos, a los cuales se les han otorgado exenciones fiscales y exoneraciones cuya duración ha sobrepasado toda lógica en monto y tiempo.
Adicionalmente, estamos convencidos de que, a pesar de todos los datos anteriores, la misión del FMI concluirá en que la economía dominicana es altamente resiliente, lo que no se niega, con capacidad para salir airosa de cualquier entorno internacional adverso, y de que la misma se repondrá de la ralentización que tuvo durante los primeros seis meses del 2025, algo que también saben las autoridades nacionales responsables del área económica.
En resumen, todos saben lo que está pasando en materia económica (FMI y autoridades nacionales) y, también, todos saben lo que hay que hacer, con reforma fiscal integral incluida.
Pero lo que nadie se atreve a decir es que, al final de cuentas, la problemática económica pasa primero por la problemática política, y es ahí en donde está la gran nebulosa.











