Para algunos, las tarjetas de crédito podrían ser un privilegio. Para otros, un enemigo. Pero no son ni la una, ni la otra. Se podría describir como un “contrato” de deuda rotativa que puede jugar a favor o en contra del usuario según su disciplina financiera. Lo que todos deben tener claro es que ese pequeño plástico rectangular no es una extensión del salario, sino un instrumento de pago que, bien gestionado, facilita liquidez. Mal utilizado, se convierte en una deuda permanente.
En República Dominicana, la cartera de tarjetas de crédito se concentra principalmente en unas pocas entidades financieras, aunque varias instituciones muestran un crecimiento destacado en los últimos años de acuerdo con datos de la Superintendencia de Bancos. A junio de 2025, el sistema financiero registra un saldo total de RD$122,142 millones, distribuido en 3,608,962 créditos, con un saldo promedio por tarjeta de RD$36,913. De acuerdo con una publicación del organismo, esto representa el 5.4% de participación de las tarjetas de crédito en la cartera total del sector y un crecimiento interanual de 19.2%. Pero, ¿qué banco es el que concentra la mayor cantidad? O en buen dominicano, ¿Cuáles son más propenso a dar tarjetas de créditos?
Entre las entidades más grandes, el Banco Popular lidera en saldo, con RD$33,121 millones distribuidos en 629,753 créditos y un saldo promedio de RD$53,808 por tarjeta. Le sigue Banreservas, con RD$24,989 millones y 1,275,685 créditos, aunque con un saldo promedio menor, de RD$23,006. Es decir, aunque hay más clientes en el “banco de los dominicanos”, esta muestra limites más reducidos en sus productos. De hecho, incluso el BHD, que mantiene un saldo de RD$19,388 millones en 466,406 créditos, tiene un promedio de RD$45,768 por tarjeta.
La publicación muestra otros datos de interés. En términos de participación de las tarjetas dentro de su cartera total, destacan Promerica (10.6%), Santa Cruz (9.6%), Caribe (9.3%) y Scotiabank (7.0%), mientras que Qik Banco Digital presenta el dato más llamativo: un 43.7% de su cartera total corresponde a tarjetas de crédito, lo que refleja un modelo altamente dependiente de este producto. Esto sugiere que podría ser más accesible.
De hecho, Qik, con menos de tres años en el mercado dominicano, parece posicionarse como un jugador “duro” dentro del sector financiero. A pesar de su corta trayectoria, ya ocupa un lugar en el “top 10” de entidades por cartera de tarjetas de crédito, con RD$2,560 millones en saldo y un saldo promedio de RD$22,304. Es decir, su modelo de negocio parece enforcarse en este producto, impulsando la inclusión financiera, o el endeudamiento, según quien mire las cifras con más optimismo, o menos.
Por saldo promedio, Promerica (RD$59,358) y Santa Cruz (RD$56,142) superan al promedio del sistema. Es decir, estos números podrían indicar que su enfoque es hacia clientes de segmentos con mayor capacidad de crédito.
En cuanto al crecimiento interanual del saldo, Banreservas (25.5%), Caribe (26.6%) y APAP (31.4%) muestran los incrementos más notables, mientras que el crecimiento compuesto desde 2019 es liderado por Santa Cruz (25.0%) y APAP (21.9%). En otras palabras, muestran la expansión más marcada de las tarjetas de crédito en el mercado dominicano.













