Mientras la tormenta tropical Melissa continúa dejando lluvias y ráfagas de viento sobre la capital, y en otras zonas del país, las calles reflejan un panorama mixto entre la prudencia y la falta de conciencia ciudadana.
A pesar de los llamados del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) a mantenerse en casa y evitar zonas inundadas, grupos de personas han salido a bañarse bajo la lluvia, ingerir alcohol, jugar dominó y permanecer en las calles, ignorando el peligro que representan las corrientes de agua y los cables eléctricos caídos.
“Hay que gozar, la vida es una sola”, expresó un miembro de la comunidad La Javilla, en Villa Mella. Algunos colmados se mantenían abiertos, vendiendo productos de primera necesidad, pero sus propietarios aseguran que muchas personas van más por las bebidas alcohólicas. “La gente viene a comprar aunque llueva. El negocio no se puede cerrar, porque hay que resolver”, comentó el encargado del establecimiento.
Muchos residentes se mantienen en sus casas. “Yo no salgo ni a la galería. Tengo todo desconectado y estoy pendiente a las noticias”, dijo María Encarnación, moradora del sector La Javilla, Villa Mella.
Los negocios informales también sienten el impacto de la tormenta. Vendedores ambulantes aseguran que las ventas han caído drásticamente. “Casi nadie ha salido hoy. La lluvia no deja trabajar y uno tiene que pagar la mercancía igual”, explicó Ana Morales, vendedora de chucherías en la avenida Hermanas Mirabal.
Otros comerciantes señalan que la falta de clientes ha obligado a cerrar temprano, mientras intentan proteger sus puestos con lonas y plásticos improvisados.
Los transportistas urbanos de rutas como La Nueva Barquita, Ovando y La Javilla también reportan una caída drástica en el flujo de pasajeros. “Hoy solo he hecho RD$1,000. La gente no está saliendo y las calles están malas”, dijo Wilson Ramírez, chofer de ruta.
Desde tempranas horas, las brigadas del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) y la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) han trabajado en el retiro de escombros y desagües de zonas críticas. Sin embargo, la persistencia de las lluvias complica las labores y mantiene en vilo a cientos de familias que viven en las orillas de los ríos Ozama e Isabela.
El COE mantiene la alerta roja para el Gran Santo Domingo y otras provincias del Sur y exhorta a la población a no exponerse innecesariamente. Las autoridades insisten en que el mal tiempo continuará durante las próximas horas, con posibles crecidas de ríos, cañadas y deslizamientos de tierra.
Melissa deja ver nuevamente el contraste entre quienes toman medidas preventivas y quienes asumen una actitud relajada ante el peligro. En medio del desorden, la ciudad enfrenta no solo los efectos del clima, sino también la necesidad urgente de fortalecer la conciencia ciudadana y la responsabilidad colectiva ante los fenómenos naturales.
Debido a la persistencia de la tormenta y por la posibilidad de que se convierta en huracán, aunque no afecte directamente a República Dominicana, el Gobierno decidió mantener la suspensión de labores no esenciales para este viernes.










