Kathleen Martínez, una abogada y arqueóloga dominicana que, desde 2005, se embarcó en la aventura de localizar la tumba de Cleopatra, la última faraona de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto, tiene una clara definición de su profesión: “Los arqueólogos somos humanistas que buscamos la verdad a través de la ciencia”.
Cuenta que su interés nació en su niñez, gracias a los libros que leía en la biblioteca personal de su padre. “Quería ser arqueóloga, siempre estuve fascinada por Egipto. Sin embargo, mi familia me fue convenciendo de que jamás iba a llegar a Egipto y que jamás podría trabajar como arqueóloga”, dijo.
Aunque estas palabras la llevaron por un tiempo a enfocarse en el Derecho, un viaje para realizar una maestría en España la hizo retomar la idea de buscar a Cleopatra. En estos 20 años de trabajo ha cumplido con cuatro de los objetivos que se trazó en la investigación y ha encontrado más de 3,000 piezas, las cuales se exhiben en importantes museos de Egipto.
Su logro más reciente fue la presentación del documental “El último secreto de Cleopatra”, el cual realizó con National Geographic y está disponible en Disney+, donde se resume la búsqueda, combinando excavaciones en tierra y bajo el agua.
Descubrir la arqueología desde la óptica de un país desarrollado le hizo entender que sí era “una carrera de prestigio”, ya que para ellos es “importante que esos proyectos existan”, porque las excavaciones en el extranjero forman parte de la diplomacia científica.

A pesar de que hoy se destacan sus hallazgos, su trayecto no ha sido fácil. Desde enfrentar la negatividad de su familia y amigos hasta las dudas de la comunidad arqueológica en Egipto, que provocaron que se le otorgara la primera licencia de excavación a una profesional de América Latina, pero con un tiempo de solo dos meses, cuando lo tradicional es un año.
“No había posibilidades para mí, pero le presenté un proyecto al comité del Ministerio de Antigüedades”, recordó en una visita a elDinero. Sin embargo, su persistencia fue clave para que, como un “golpe de suerte”, dos horas antes de vencerse la licencia, encontrara la primera cámara subterránea.
“Si se me permite excavar, entiendo que voy a poder cambiar la historia, porque ese templo, que se conoce como la tumba de Osiris, es un templo dedicado a la diosa Isis y yo voy a encontrar esa pieza tan importante que es la placa fundacional”, relató Martínez.
Además de este objetivo, su excavación contemplaba encontrar cámaras y túneles, evidencias que permitieran demostrar que el templo funcionó, un gran cementerio y la tumba de Cleopatra, en la cual trabaja actualmente.
Su osadía fue motivo de “bullying y de risas” por parte de la comunidad arqueológica, pero “la dominicana” sí ha logrado parte de sus metas. “Iban arqueólogos franceses a burlarse de mí y de mi equipo hasta que encontramos los túneles, que se consideran un milagro de la ingeniería”, señaló Martínez.
Además del túnel, que tiene más de tres km de longitud, han descubierto 21 catacumbas con más de 800 osamentas, momias con lenguas de oro, momias con cartonajes de oro, monedas, entre otros.
Actualmente, unas 99 piezas se exhiben en el Gran Museo Egipcio, ubicado en El Cairo, con una placa de la bandera dominicana, gracias a su interés de mantener la investigación bajo su nombre y no haberla cedido a una universidad prestigiosa en sus inicios.
Está compuesta por monedas con el rostro de Cleopatra y de Alejandro Magno; un busto que es una de las piezas maestras que se encuentra en el museo, ungüentarios de perfumes y una colección de cristales.
Voluntad de Estado
Para Martínez, desarrollar programas de arqueología en el país requiere que haya una “voluntad de Estado para que se pueda salvaguardar el patrimonio cultural, histórico y arqueológico”.
Sin embargo, destacó, es necesario “comprender que somos un país subdesarrollado y estas cosas parecerían que no son importantes cuando tú las miras desde la óptica de un país subdesarrollado”.
Si se toma el ejemplo de Egipto, se podría incentivar el turismo cultural. “Hay muchas rutas, no solamente en la ciudad capital, donde se pudieran preservar esos sitios de interés arqueológico para convertirlos en lugares de interés turístico”.
Arqueología
Como parte de su interés en que en el país siga desarrollándose en esta ciencia, trabaja en la formación de un instituto de arqueología, donde interesados latinoamericanos puedan entrenarse y retornar a sus países para hacer trabajos arqueológicos.
Por ejemplo, enlistó, puedan trabajar con la documentación de yacimientos, “porque con las lluvias, huracanes, la mano del hombre, se va destruyendo, pero si lo logramos documentar, esto va a quedar para siempre”.
Este sería el primer instituto latinoamericano en Egipto, donde “estaríamos a la cabeza de toda Latinoamérica y entrenaríamos a estos jóvenes”.
Además, trabaja bajo la teoría de la historiadora Lidia Martínez de Macarrulla, para encontrar la tumba del cacique Enriquillo, que sitúan en la iglesia de Las Mercedes, en Pueblo Viejo, Azua.
“Vamos a desarrollar nuestro primer proyecto arqueológico en la República Dominicana, y vamos junto a las universidades Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), donde van a llevar a estudiantes y profesionales de la arqueología para entrenarlos”, informó la egiptóloga.






