La tasa de política monetaria (TPM) es, con toda seguridad, uno de los principales mecanismos para gestionar el medio circulante y, con ello, la oferta y demanda en la economía.
El Banco Central dominicano (BCRD) considera a la TPM como el principal instrumento donde se opera bajo el esquema de metas de inflación, el cual fue adoptado formalmente en República Dominicana a inicios de 2012. Por ende, es utilizada para señalar a los agentes económicos su postura monetaria en base a las condiciones macroeconómicas vigentes y sus perspectivas.
En términos prácticos, como explica el BCRD, la TPM funge como un valor de referencia para las operaciones de corto plazo de las entidades de intermediación financiera y, junto al corredor de tasas de interés conformado por las tasas de las facilidades permanentes de expansión (repos) y contracción del Banco Central (depósitos overnight), influye sobre la estructura de tasas de interés de la economía, condicionando las decisiones de consumo, ahorro e inversión de los agentes económicos.
Ahora bien, ¿cómo se comportó la TPM en 2025 en República Dominicana? Las autoridades han admitido que este año ha sido retador en términos macroeconómicos, lo cual queda demostrado con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) que no superará el 2.5%. Los resultados establecen que el Banco Central actuó de manera proactiva para mantener la estabilidad macroeconómica.
“Este ha sido un año complicado en términos de crecimiento económico, ya que estamos acostumbrados a mayores tasas. La economía se desaceleró este año por razones internas y por la coyuntura externa”, refirió el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, durante una entrevista en el programa El Despertador, que se trasmite por Color Visión.
Este año la TPM comenzó en 5.75%, lo que representó una disminución de 25 puntos básicos respeto al cierre de diciembre de 2024 cuando estaba en 6.00%. Ahora está en 5.25%, para una reducción de 50 puntos básicos.
La Autoridad Monetaria mantuvo la tasa de interés de referencia sin cambios durante los primeros nueve meses del año. Entre las explicaciones para no mover los tipos fue que se mantenían condiciones financieras internacionales restrictivas y persistía la incertidumbre a nivel global, asociada a las nuevas políticas arancelarias y los conflictos geopolíticos.
En el ámbito nacional, según destaca el Banco Central en informes de prensa, se tomaba en cuenta que la inflación se mantuvo desde el primer semestre de 2023 dentro del rango meta de 4.0% ± 1.0%.
Fue en la reunión de septiembre cuando las autoridades deciden bajarle 25 puntos básicos, llevando la TPM a 5.50%. Aunque consideró que persistía un escenario de incertidumbre global, las condiciones financieras internacionales se habían tornado menos restrictivas.
Además, las autoridades monetarias locales destacaron que en Estados Unidos las perspectivas de crecimiento permanecían moderadas, proyectándose una expansión de 1.7% en 2025, según Consensus Forecasts.
Sin embargo, en octubre la Junta de Monetaria volvió a revisar a la baja con 25 puntos básicos más, llevando la tasa de política a 5.25%, justificando la decisión en que las condiciones financieras internacionales continuaron flexibilizándose en la medida que se disipan algunos factores de incertidumbre global, y que la inflación local se mantendría dentro del rango meta de acuerdo con los modelos de pronósticos del BCRD. La tasa fue ratificada en noviembre en 5.25%.
Para no moverla, las autoridades monetarias explican que se tomó en consideración los niveles de incertidumbre global y las recientes presiones inflacionarias, asociadas principalmente al impacto de choques externos y de la tormenta Melissa sobre los precios de los alimentos.
Asimismo, indica, se ponderó que continuará operando el mecanismo de transmisión de la política monetaria y que los niveles de liquidez se mantendrán elevados, lo que seguirá contribuyendo a condiciones financieras favorables.













