Para Yulisa Peguero, la cocina nunca fue solo un espacio para preparar alimentos. Fue, primero, un refugio emocional y, luego, el punto de partida de un proyecto que hoy inspira a mujeres a sanar, organizarse y emprender con propósito.
Radicada en Estados Unidos desde hace ocho años, madre soltera y creadora de Food Empoderamiento, Peguero ha convertido su historia personal en una metodología que conecta alimentación, autorregulación emocional y liderazgo femenino.
“Food Empoderamiento nace como una forma de autorregularme emocionalmente”, cuenta. Tras atravesar una etapa marcada por una gestación compleja, migración, maternidad en solitario y una mochila emocional cargada, encontró en la cocina una terapia silenciosa. “Comencé a cocinar desde casa, para calmarme, para sostenerme. Ahí empecé a mezclar lo que sentía con lo que creaba”.
Lo que inició como un acto íntimo se transformó en emprendimiento. Primero, vendiendo catering y picaderas desde casa; luego, formalizando su proyecto con productos congelados y servicios a negocios. “Recuerdo que apagaba el teléfono cuando el estrés me sobrepasaba y me ponía a hacer kipes hasta las tres de la mañana. Un día pensé: ¿y si, en vez de comérmelos, los vendo?”, recuerda.
Así nació su primera empresa registrada en Estados Unidos, My Dominican Kitchen, con la que comercializa productos congelados. Su negocio lo puso en marcha mientras hacía entregas con su hija en el carro para cubrir gastos y terapias. “Usar las manos activa neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. No necesitas pastillas para empezar a autorregular tu sistema nervioso; es como ir al gimnasio, pero desde la cocina”.
Esa experiencia dio forma a Evolution Plus, un programa de talleres donde la comida se convierte en vehículo de sanación y conciencia. “Trabajamos la autorregulación emocional desde lo sensorial y los colores. Cada color que usas en la comida conecta con un estado emocional: el rojo, la fuerza; el verde, la esperanza”.
En estos espacios, Peguero no solo enseña a cocinar: guía procesos de presencia, liderazgo emocional y mentalidad emprendedora. “No es ‘tengo un trabajo en casa y vendo picadera’. Es entender que tienes un emprendimiento que, si lo organizas, puede crecer y llegar a otros niveles”.
Emprender en EE. UU.

Formalizar el negocio fue otro desafío. “Aquí la regulación es compleja. Tuve que ir al Departamento de Salud, producir en cocinas comerciales, registrar la empresa, sacar permisos y licencias. No hablaba el idioma, pero me aprendí las preguntas de memoria. Me hice ciudadana porque tenía una visión clara”.
Ese aprendizaje hoy se traduce en Inmersión Emprende, un nuevo programa que acompaña a mujeres desde el nombre y el logo hasta el registro fiscal, licencias y venta a establecimientos. “Todo tiene un precio, pero mientras más te elevas, mayores clientes y oportunidades tienes. Yo aspiro a llegar a Walmart, Costco o Whole Foods. Ellos tienen requerimientos claros; mi trabajo es cumplirlos, uno a uno”.
Para las mujeres que desean emprender en la industria alimentaria, Peguero es clara: “Lo primero es elegirse. Nadie va a probar tu proyecto como tú. Lo segundo es enfoque y disciplina. Van a pasar cosas alrededor, te van a quitar espacios, te van a cerrar puertas. La diferencia está en no ceder tu poder”.
“Si yo puedo, tú puedes. No importa si tienes un hijo enfermo, si te dejaron sola o si estás empezando desde cero. Tú contigo. Tú junto a ti”, expresó Peguero, quien ha demostrado que el emprendimiento también puede ser un acto de sanación y liderazgo. Y que, a veces, el primer paso para construir un negocio sólido es aprender a escucharse, elegirse y creer que es posible.
Del sabor al liderazgo
El próximo 8 de febrero, Peguero presentará la conferencia “Del sabor al liderazgo”, una experiencia que conecta cocina y liderazgo personal. “Es una invitación a reconocer el fuego que transforma el alimento y también a la persona”, explica. En el evento participarán emprendedoras que han pasado por sus procesos, con proyectos ya estructurados, marcas y productos listos para mostrarse.
“Vengo de un sistema emocional quebrado. Hoy puedo decir que de ahí se están creando otras historias”, afirma con convicción.







