Durante décadas, distintos gobiernos han anunciado planes para rescatar los ríos Ozama e Isabela, los dos principales cuerpos de agua del Gran Santo Domingo y hoy severamente afectados por la contaminación y la urbanización desordenada.
Desde los gobiernos de Joaquín Balaguer, Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina, hasta la actual gestión del presidente Luis Abinader, el saneamiento de ambos ríos ha sido una promesa recurrente del Estado dominicano.
Uno de los proyectos destacados en la zona fue Domingo Savio, impulsado durante el gobierno de Medina, que contemplaba el traslado de 1,727 familias de los sectores La Ciénaga y Los Guandules, las cuales se encontraban en condiciones vulnerables en la franja de riesgo del río Ozama.
La intervención fue retomada por el presidente Abinader, quien en diciembre de 2023 inauguró el proyecto de intervención urbana Nuevo Domingo Savio, ubicado en la ribera oeste del Ozama. Como parte de este proceso, fueron trasladadas aproximadamente 2,500 familias, equivalentes a unas 8,800 personas, que residían en zonas propensas a inundaciones. Entre las principales características del proyecto se encuentran el polideportivo y el parque La Ballena.
En octubre de 2025, el Gobierno dominicano declaró de alta prioridad nacional la intervención y recuperación de los ríos Ozama e Isabela en el ámbito metropolitano del Gran Santo Domingo. La decisión quedó formalizada mediante el Decreto 531-25, firmado por el presidente Abinader, el cual estableció los límites geográficos de intervención y designó a la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE) como responsable de ejecutar los trabajos de remozamiento, construcción y readecuación de infraestructuras, garantizando el respeto a las condiciones sociales, culturales y patrimoniales de las zonas intervenidas.
Nuevo intento
En la primera semana de febrero el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales lanzó el Gabinete Ozama–Isabela, una iniciativa destinada a dirigir, coordinar y transparentar las acciones de rescate, saneamiento y recuperación integral de estas dos importantes cuencas hidrográficas del país.

Entre los objetivos del Gabinete figuran la reducción de desechos sólidos flotantes mediante la instalación de barreras, la evaluación de residuos orgánicos con una planta de compostaje en la comunidad de Domingo Savio, la fiscalización de vertimientos industriales y la intervención de cañadas críticas que descargan contaminantes en los ríos.
El ministro de Medio Ambiente, Paíno Henríquez, señaló que se trata de un primer paso para organizar la operatividad del Gabinete y avanzar bajo lineamientos en conexión con otras intervenciones como la del vertedero de Duquesa.
La rehabilitación de los ríos tendrá un impacto no solo ambiental, sino también social, urbano y económico, al abrir oportunidades para el desarrollo turístico, la navegación, los deportes acuáticos y la mejora de la calidad de vida de las comunidades cercanas.
“Restaurar esta cuenca es ganar para todos: es recuperar un recurso vital como el agua y devolverle a la ciudad un espacio de valor ecológico y económico”, expresó el ministro.
Sin embargo, Christian Garrido, coordinador del Gabinete Ozama–Isabela, reconoce que la recuperación total no es un objetivo inmediato. Explicó a elDinero que restaurar ambos ríos es un proceso complejo y de largo plazo, cuyo costo podría ascender a US$15,000 millones. “Esto no se puede hacer en uno, dos o tres años. Lo que estamos haciendo ahora es detener el deterioro y reducir de manera significativa la carga contaminante”, afirmó.
Además, indicó que una de las acciones inmediatas permitirá evitar que cerca del 40% de los contaminantes continúen llegando al río Isabela, lo que supondrá una reducción importante del impacto ambiental mientras se avanza hacia soluciones estructurales. Detalló que el río Ozama tiene 148 kilómetros de longitud y nace en Monte Plata, mientras que el Isabela se extiende por más de 70 kilómetros desde Villa Altagracia, lo que implica problemáticas diferenciadas en sus tramos alto, medio y bajo.
Desde el ámbito municipal, el alcalde de Santo Domingo Este, Dío Astacio, sostuvo que el principal desafío no es solo limpiar el río, sino evitar que vuelva a contaminarse. Afirmó que, mediante la instalación de contenedores, el ayuntamiento ha evitado que más de 135,000 toneladas de residuos lleguen al Ozama, reduciendo el arrastre de basura desde las cañadas.
Fundación Tropigas
Carlos José Martí, presidente ejecutivo del Grupo Martí y de la Fundación Tropigas, calificó la iniciativa como positiva y dijo que el mayor obstáculo del proceso no es técnico, sino financiero. Señaló que, sin recursos asegurados, la recuperación corre el riesgo de quedarse en diagnósticos y reuniones.
Martí recordó que lleva más de 20 años trabajando en temas vinculados al saneamiento de estos afluentes y valoró el interés mostrado por el actual ministro de Medio Ambiente. Planteó que la solución debe comenzar río arriba, específicamente en la cuenca del Isabela, y avanzar de manera progresiva hacia los tramos inferiores.
Propuso que el Gabinete Ozama–Isabela se transforme en un fideicomiso, a fin de garantizar recursos económicos, independientemente de los cambios de autoridades.
Desechos
Los residuos plásticos que circulan sobre el cauce del río Ozama representan una contaminación directa que llega al mar Caribe, ya que este afluente transfiere entre un 40% y 90% de dichos desechos directamente a las costas, según una investigación realizada en 2023 por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) y The Ocean Cleanup, quienes utilizaron una combinación de rastreadores satelitales y herramientas de inteligencia artificial.
Los datos de este estudio destacaron la secuencia de la contaminación, los desechos plásticos se transfieren a través del canal cañada-río-mar.
El análisis, basado en rastreadores arrojados en diferentes ubicaciones del río, detectó la eficiencia del traslado de la basura. De este modo, los resultados permitieron calcular que la transferencia de residuos sólidos desde las cañadas al río es de un 40%.













