El sector energético, además generar cuestionamientos hacia los gobiernos, también es un objetivo de inversión de los sectores público y privado, así como de organismos internacionales. Los números hablan por sí solos.
Mientras el subsidio para cubrir el déficit operativo y las pérdidas de las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) alcanzó los RD$105,600.9 millones solo en 2025, la inversión extranjera directa (IED) en ese sector supera los US$5,118 millones en una década. Pero hay más.
Solo la cartera activa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en República Dominicana, mantiene proyectos enfocados en eficiencia, infraestructura y transición energética. Actualmente, el organismo multilateral ejecuta cinco proyectos energéticos en fase de implementación, con intervenciones que van desde asistencia técnica hasta programas estructurales de alto impacto financiero en el sistema eléctrico nacional.
Proyectos energéticos en ejecución
Dentro de la cartera activa, se encuentra un proyecto destinado al apoyo al diseño de programas de transmisión y distribución con énfasis en almacenamiento de energía, con un costo total de US$200,000, aprobado en noviembre de 2025 y actualmente en implementación.
También figura uno orientado al apoyo al Programa de Desarrollo Sustentable del Sector Minero, con una inversión de US$250,000, aprobado en agosto de 2025 y en ejecución.
En materia de transición energética, figura uno contempla la preparación del Plan de Inversión para acelerar la transición del carbón, con un monto de US$500,000, aprobado en noviembre de 2023 y en fase de implementación.
Mayor inversión
La cartera incluye además dos programas de gran escala financiera. Por ejemplo, el Programa de Eficiencia Energética de República Dominicana, alcanza un costo total de US$75 millones, aprobado en diciembre de 2019 y actualmente en ejecución.
Por su parte, el Programa de Expansión de Redes y Reducción de Pérdidas Eléctricas en Distribución, con una inversión de US$155 millones, aprobado en diciembre de 2018, también está en implementación.
En conjunto, estas iniciativas superan los US$230 millones en inversión energética, con un enfoque dirigido a reducir pérdidas eléctricas, mejorar la eficiencia del sistema, fortalecer la infraestructura y apoyar la transición hacia modelos energéticos más sostenibles.
Los proyectos combinan asistencia técnica con financiamiento estructural, lo que permite intervenir tanto en planificación estratégica como en ejecución de infraestructura.












