El sector de las fundaciones corporativas en República Dominicana se consolida bajo estándares de transparencia e impacto internacional tras integrarse en el estudio “La Reputación de las Fundaciones Corporativas 2025”, desarrollado por Villafañe, consultora del grupo Roman. Esta investigación, que analiza los pilares que sostienen la confianza en las organizaciones sin fines de lucro vinculadas a empresas, destaca cómo la transparencia financiera y el rigor en la gobernanza han dejado de ser opciones para convertirse en los requisitos fundamentales de legitimidad ante una sociedad cada vez más informada y exigente.
La participación de fundaciones dominicanas en esta muestra internacional permite situar al país en el mapa de las mejores prácticas globales, subrayando que la reputación de estas entidades no depende únicamente de sus logros públicos, sino de la coherencia interna entre su misión social y su gestión administrativa.
“Los hallazgos revelan que la transparencia es el valor más influyente para el público, especialmente en lo que respecta a la claridad de las fuentes de financiación y la rendición de cuentas sobre el destino de los recursos. En un contexto donde la sociedad general muestra a veces escepticismo sobre las motivaciones empresariales, la apertura de datos financieros se presenta como el antídoto principal contra el riesgo de percepciones negativa”, destaca el informe.
El estudio también profundiza en el concepto de la “fundación ideal”, describiéndola como aquella que logra una especialización estratégica en áreas coherentes con el sector de su empresa fundadora, evitando la dispersión de esfuerzos para maximizar el beneficio social.
“Para el mercado dominicano, esto implica un avance desde modelos filantrópicos tradicionales hacia estructuras de gobernanza más robustas, que incluyan patronatos profesionales y una medición de impacto basada en cambios reales en las comunidades, y no solo en el conteo de actividades realizadas”, señalan los responsables del estudio.
Un aspecto crítico abordado es la necesaria evolución hacia la medición del impacto social generado, identificada como la gran asignatura pendiente del sector. “Las fundaciones dominicanas tienen la oportunidad de liderar la región mediante la adopción de estándares que permitan verificar la persistencia de sus beneficios a largo plazo, fortaleciendo así el orgullo de pertenencia de sus empleados y la confianza de sus grupos de interés”, según los hallazgos del estudio.



