Siempre he dicho que el derecho de cesantía establecido en el Código de Trabajo, es una especie de arma de doble filo para los trabajadores. Esto así, porque, si bien les garantiza a los empleados un aporte en caso de que el empleador prescinda de sus servicios; también hace que el trabajador, pierda la oportunidad de un mayor desarrollo laboral, por no renunciar del empleo del momento en procura de “no perder” su cesantía.
Así he visto a muchos empleados que hay dejado pasar sus mejores años en una empresa, a la espera de acumular una cesantía que, al final, llegó tarde y le impidió explorar otras oportunidades de mejores empleos por no decidir la movilidad laboral en el momento adecuado.
En este caso, cuando hablamos de movilidad laboral, nos referimos a la posibilidad de que usted, como empleado, reciba una oferta para laborar en una empresa donde, quizás, tendrá más posibilidad de ascenso hacia el futuro, puede que reciba un mejor salario y hasta logre facilidades para especializarse más en su labor profesional.
Sin embargo, el momento de moverse de un empleo a otro requiere de mucho análisis y, no hay dudas, es algo que genera cierto nerviosismo y temor de que, al final, se vaya a quedar sin nada.
Pero, veamos algunos ejemplos. Suponga que usted es empleado o empleada de una empresa como asistente ejecutiva del gerente. Acaba de terminar su carrera de Administración de Empresas, tiene buen dominio del inglés y ha adquirido muchas habilidades en lo relativo a la administración. Con un salario de RD$40,000 mensuales, usted lleva cinco años en esa empresa, es decir, tiene una cesantía acumulada.
El punto es que, se trata de una empresa mediana, donde solo hay un encargado y un gerente. Su única posibilidad de ascenso es que el encargado se vaya y que a usted le consideren para darle ese puesto (algo que no es seguro, pues muchos empleadores tienden a buscar gente de afuera en lugar de dar oportunidades a su personal interno).
Puede que usted reciba una oferta para trabajar como supervisora de un área administrativa en una empresa grande, donde le ofrecen un salario de RD$50,000, que es apenas 20% más de lo que usted devenga; sin embargo, se trata de una compañía con múltiples departamentos, donde la rotación es más frecuente y usted tiene mucha más posibilidad de avanzar en ascensos en el corto plazo.
Es posible que usted no haga ese movimiento, pensando en “su censantía”, la cual, en cinco años de labores, puede que llegue a unos RD$195,000, es decir, alrededor de cinco meses de salario. Pero fíjese que, a sus 26 años, con la posibilidad de dar un salto laboral que puede ser una oportunidad de ascenso futuro, usted se queda pensando en una cesantía que en realidad es una ilusión y que, en caso de recibirla, solo son cinco meses de sueldo. Una cantidad poco significativa, aunque se piense que es mucho.
Pero hay otros elementos por considerar al momento de optar por la movilidad laboral. Por ejemplo, puede que usted labore en una empresa donde le ofrecen subsidio de alimentación y transporte, lo cual le compensa como elemento de costo que no tiene que cargarlo a su salario mensual.
También puede ser que la distancia de su centro de trabajo es más o menos larga, lo cual se debe considerar si, por ejemplo, tarda más de una hora para llegar, si de ahí usted va a la universidad a realizar alguna especialidad, si tiene flexibilidad de horario o cualquier otra situación.
Pero, en todo caso, el momento de la movilidad laboral en busca de mejores oportunidades es cuando se está joven, cuando se tiene la edad en la que se puede conseguir un nuevo empleo con más facilidad en caso de que pierda en que tiene o en que tomó nuevo, si es que no le fue como esperaba.
Cuando se tiene más de 45 años y un empleo fijo y estable, es menos recomendable moverse a otro lado, debido a que a esa edad es más difícil salir a buscar empleo nuevo, en caso de que no le vaya bien en ese cambio previo que realizó.
Lo ideal es considerar las diferentes opciones, ver la proyección de futuro y posibilidad de superación, sin centrarse mucho en una “cesantía” que pudiera ser una retranca a la hora de tomar una necesaria y conveniente decisión de movilidad laboral.











