Esto va por República Dominicana, cuya economía se ha visto afectada por diversas variables externas e internas. La estabilidad geopolítica actual es un equilibrio sumamente frágil, similar a un castillo de naipes donde la caída de una sola pieza puede desestabilizar el sistema global.
En un mundo profundamente interconectado, los conflictos territoriales y las tensiones diplomáticas, como sucede ahora en Medio Oriente, ya no son eventos aislados; actúan como catalizadores de volatilidad económica inmediata.
Cuando la seguridad se quiebra, el impacto se manifiesta en la ruptura de las cadenas de suministro, el aumento en los costos de la energía y una inflación persistente que erosiona el poder adquisitivo.
Esta incertidumbre obliga a los mercados a refugiarse, frenando la inversión extranjera y fomentando el proteccionismo. ¿Qué está haciendo el país para aprender la lección?
