La empresa energética neerlandesa ONE-Dyas puso en operación un segundo pozo en un yacimiento de gas ubicado en el Mar del Norte, elevando su producción hasta unos 1,000 millones de metros cúbicos anuales, en un esfuerzo por reducir la dependencia del gas importado.
El yacimiento se localiza a unos 20 kilómetros al norte de la isla de Schiermonnikoog, en la frontera marítima entre Países Bajos y Alemania. La compañía prevé alcanzar su capacidad plena de producción en el cuarto trimestre de 2026, antes del inicio de la temporada invernal.
Según estimaciones de la empresa, en toda esta zona transfronteriza que incluye varios yacimientos de menor tamaño se podrían extraer alrededor de 50,000 millones de metros cúbicos de gas en los próximos años. Esta cifra equivale a más de un año y medio del consumo anual neerlandés, situado en torno a los 30,000 millones de metros cúbicos.
Uno de los aspectos destacados del proyecto es que la plataforma opera con energía procedente de un parque eólico alemán, lo que permite producir gas prácticamente sin emisiones directas de CO₂, una característica que la compañía considera inédita en esta región del Mar del Norte.
El consejero delegado de ONE-Dyas, Chris de Ruyter van Steveninck, aseguró que el incremento de la producción refuerza el suministro de gas natural de origen local con emisiones mínimas, en línea con la política energética neerlandesa centrada en el aprovechamiento de pequeños yacimientos para cubrir la demanda interna.
Asimismo, calificó esta estrategia como “responsable y fiable”, destacando su papel como un elemento clave dentro de la transición energética del país.
No obstante, el proyecto ha generado oposición entre organizaciones ecologistas de Países Bajos y Alemania, que advierten sobre posibles riesgos para los arrecifes y los ecosistemas del subsuelo marino. A estas preocupaciones se suman comunidades de las islas Wadden declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco que temen impactos negativos en el turismo y posibles efectos de subsidencia, un fenómeno de hundimiento del terreno ya registrado en otras zonas de extracción en el país.
La expansión de la producción en el Mar del Norte forma parte de la estrategia del Gobierno neerlandés para compensar el cierre definitivo en 2024 del yacimiento de Groninga, durante décadas el mayor campo de gas de Europa occidental, clausurado debido a los daños sísmicos que provocó en la población local.
Desde la interrupción del suministro ruso, Países Bajos ha incrementado su dependencia del gas natural licuado (GNL) importado, una situación que tanto el Gobierno como el Parlamento buscan revertir mediante nuevas concesiones y desarrollos energéticos en el Mar del Norte.









