El crecimiento acelerado del principal destino turístico del país comienza a generar señales de alerta. El empresario Frank Rainieri advirtió que el desarrollo inmobiliario en la zona de Punta Cana y Bávaro está avanzando sin el control necesario, una situación que, según afirmó, está impactando directamente en el tránsito y los servicios básicos.
En un encuentro con la prensa durante el Dominican Annual Tourism Exchange 2026, celebrado en el Barceló Bávaro Convention Center, Rainieri fue crudo al describir la realidad actual. “No puede ser que cada uno que quiera coger una finca y tirar caliche diga que está haciendo una urbanización”, expresó, cuestionando la proliferación de proyectos sin planificación.
El empresario insistió en que muchas de estas construcciones carecen de condiciones básicas, lo que termina trasladando el problema a quienes viven en la zona. “No han hecho planta de tratamiento, no han asfaltado la calle, no han puesto servicios… así sí es bueno, me lo gano todo”, señaló.
A su juicio, el desorden urbano ya tiene consecuencias visibles. “Los tapones son porque hay calles estrechas donde están construyendo mastodontes”, afirmó, al explicar que el crecimiento no ha sido acompañado por infraestructura adecuada.
Rainieri también apuntó directamente a las autoridades, al considerar que ha faltado voluntad para enfrentar la situación. “Le ha faltado coraje al gobierno dominicano y a las autoridades locales… han sido unos flojos”, dijo, al tiempo que insistió en la necesidad de actuar con responsabilidad.
El empresario subrayó que la dimensión del territorio turístico hace aún más urgente el ordenamiento. “Desde Juanillo a Macao hay la misma distancia que de Santo Domingo a Boca Chica… eso es insostenible”, advirtió.
Más allá de la crítica, también planteó soluciones, insistiendo en que el país debe mejorar su movilidad interna. “Tenemos que trabajar las conexiones aéreas internas para que el turista pueda moverse”, explicó, señalando que esto ayudaría a descongestionar zonas específicas.
En ese contexto, dejó claro que el problema no es el crecimiento en sí, sino la forma en que se está dando. Para Rainieri, el éxito del turismo dominicano depende de imponer orden antes de que el descontrol se convierta en una crisis estructural.













