Las reformas económicas anunciadas por el Gobierno cubano en los últimos meses para promover el sector privado y la inversión extranjera llegan tarde y están maniatadas por las sanciones de Washington, aseguran a EFE expertos independientes.
Este viernes se dará el último paso de estas reformas: las gasolineras del país (estatales) dejarán de acatar los precios minoristas fijados desde el Gobierno y podrán establecerlos libremente, a partir de los costos de cada operación de importación.
La medida tiene “motivos económicos”, explicó el Ministerio de Finanzas y Precios, que resaltó que se ha “permitido que existan múltiples actores en condiciones de importar y comercializar combustibles en moneda extranjera”, lo que podría apuntar a una liberalización de la venta minorista de combustibles.
Para el economista cubano Daniel Torralbas, el anuncio es “un paso positivo”, al entender que en el fondo “se autorizó el comercio minorista de combustibles a privados”, aunque considera que este paso llega “muy tarde”.
Cuando comenzó el bloqueo petrolero de EE.UU., el Gobierno cubano permitió por primera vez al sector privado importar combustible, pero le cerró la puerta a la venta al por menor y mantuvo en su ámbito ese monopolio.
Torralbas cuestiona “¿Por qué no aprobar una medida como ésta antes?”, si “la escasez de combustible y los apagones eléctricos en la isla datan de 2021, el mismo año en que se aprobaron las primeras mil pequeñas y medianas empresas (mipymes)”, que habían estado prohibidas por más de seis décadas.
La liberalización de los precios es, en todo caso, una alternativa para que “entre un poco del suministro que necesita el país”, pero con límites, según Torralbas. El sector privado “no tiene la capacidad financiera para suplir la demanda de la isla” en su totalidad ni, a su juicio, “le toca asumir esa responsabilidad”.
El economista señala, así mismo, los riesgos que suponen, para el éxito de ésta y otras medidas, las sanciones estadounidenses, especialmente -por su amplitud- la más reciente Orden Ejecutiva del presidente Donald Trump.
Esta decisión prevé congelar los activos de aquellas personas o entidades que mantengan o hayan mantenido actividad económica, financiera o comercial con Cuba. Sus posibles implicaciones, afirma Torralbas, “ahuyentan a los inversionistas extranjeros”.
Leyes para la diáspora
Cuba afrontará en este 2026 la contracción económica más profunda de la región, con un decrecimiento del 6.5% de su Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), a lo que habría que sumar la caída acumulada de más de un 15% entre 2020 y 2025, según cifras oficiales.
En este contexto, el Ejecutivo de la isla caribeña se apresuró también a intentar promover los lazos económicos y comerciales con los cerca de tres millones de cubanos que -se estima- residen fuera de la isla, como una vía hacia la recuperación.
El Gobierno cubano aprobó el pasado 5 de mayo el Decreto-Ley 117 y su correspondiente reglamento, que entraron en vigor de inmediato con su publicación en la Gaceta Oficial, para permitir invertir en el país a los cubanos residentes en el exterior.
Sin embargo, para Raudiel Peña, abogado de la ONG independiente Cubalex, entidad centrada en cuestiones legales, el efecto práctico de este movimiento es limitado porque en el país existen “restricciones legales y políticas” que, en su opinión, “no ofrecen un respaldo legal pleno” a esos inversionistas.
El decreto ley puede entrar en vigor, comenta Peña a EFE, pero faltan respaldos relacionados con “la independencia judicial o las garantías formales y procesales para defender los derechos de los inversionistas”.
La diáspora cubana tiene un importante peso a nivel político y económico en la isla, por su influencia en la política estadounidense, por las remesas que envía al país y por su capacidad para apoyar comercial y financieramente al incipiente sector privado.
Torralbas afirma que “la política económica de Cuba en los últimos años tiene una tendencia bastante negativa de anunciar medidas importantes como esa y no abordar concretamente otros detalles”.












