El Gobierno chino manifestó que trabajará con Estados Unidos para prorrogar la tregua económica pactada el pasado octubre en Kuala Lumpur, tras la visita de Estado del presidente estadounidense, Donald Trump, a Pekín la semana pasada.
El Ministerio chino de Comercio afirmó en un comunicado que los equipos económicos y comerciales de ambas potencias “mantendrán una comunicación y consultas estrechas” para impulsar la extensión de esos arreglos, que considera de “gran importancia” para la estabilidad de los vínculos económicos y comerciales bilaterales.
La tregua fue acordada en Kuala Lumpur y escenificada pocos días después, en la reunión que Trump y el presidente chino, Xi Jinping, mantuvieron en la ciudad de Busan, en Corea del Sur, una cita que sirvió para rebajar parte de las tensiones acumuladas tras meses de guerra arancelaria, restricciones tecnológicas y controles sobre tierras raras.
Según Comercio, los arreglos alcanzados entonces suspendieron hasta el 10 de noviembre de 2026 parte de las medidas arancelarias y no arancelarias de ambas partes, algunas contramedidas chinas, ciertas restricciones a la exportación y medidas vinculadas a investigaciones estadounidenses sobre los sectores marítimo, logístico y naval chinos.
La cartera señaló además que las dos partes acordaron en principio abordar, dentro de un nuevo Consejo de Comercio, una reducción recíproca de aranceles para productos de “igual escala”, por valor de 30.000 millones de dólares o más para cada lado.
Ese mecanismo, junto a un nuevo Consejo de Inversiones, busca ofrecer una vía estable para tratar diferencias comerciales y de inversión, y pasar de una gestión de “respuesta a crisis” a una “gestión institucionalizada” de las fricciones económicas, según el Ministerio.
En agricultura, Pekín presentó los avances como un paquete bidireccional: Washington se comprometió a levantar la retención automática aplicada desde 2008 a lácteos y alimentos con leche chinos y avanzar en el levantamiento de restricciones a tres tipos de productos acuáticos chinos.
China, por su parte, restaurará registros de empresas estadounidenses de carne vacuna, levantará restricciones vinculadas a la gripe aviar en algunos estados y reanudará importaciones avícolas de territorios que cumplan los requisitos, según la cartera.
El Ministerio confirmó también que la aviación china “incorporará” 200 aviones Boeing “según sus necesidades”, mientras Estados Unidos garantizará el suministro de motores y componentes, un compromiso que ya había sido avanzado por Trump durante su visita y posteriormente recogido por la Casa Blanca.
La visita de Trump a Pekín, la primera de un presidente estadounidense a China en casi una década, estuvo marcada por dos reuniones con Xi, una escenificación de sintonía entre ambos y la voluntad de ambas partes de encauzar la relación bajo una nueva fórmula de “estabilidad estratégica constructiva”.












